La comunidad de Isla Grande, ubicada en el archipiélago de las Islas del Rosario, en Cartagena, decidió protestar el pasado domingo 31 de mayo absteniéndose de votar en las elecciones presidenciales, como una medida de presión por una crisis energética que ya completaba siete días consecutivos sin servicio eléctrico nocturno. La decisión, difundida previamente mediante un anuncio, fue una acción colectiva que no incluyó bloqueos ni interferencias con el proceso electoral, pero que evidenció el malestar de los habitantes ante la falta de un servicio esencial para su vida cotidiana.
Un vocero de la comunidad, quien no fue identificado por su nombre en el video difundido durante la jornada, explicó que la protesta buscaba visibilizar las dificultades que enfrentan a diario. “No estamos bloqueando ni interfiriendo con las elecciones presidenciales, lo único que queremos es que el Estado nos escuche y haga presencia acá en el territorio, tanto la alcaldía y la gobernación, y que viva lo que estamos viviendo actualmente”, afirmó el representante. La comunidad precisó que, aunque cuentan con energía durante el día, las noches transcurren en completa oscuridad, afectando la refrigeración de medicamentos en el puesto de salud, el funcionamiento de equipos básicos, la iluminación y las herramientas tecnológicas escolares, así como el bienestar de niños y adultos mayores debido a las altas temperaturas y la proliferación de mosquitos.
La falla técnica y el contraste con la versión oficial
La crisis energética estructural de Isla Grande se enmarca en los desafíos de las Zonas No Interconectadas del país. En 2025, el Instituto de Planificación y Promoción de Soluciones Energéticas para las Zonas No Interconectadas (IPSE) entregó una central eléctrica para atender las necesidades del territorio, pero una semana antes del proceso electoral, la planta presentó un “imprevisto técnico” que dejó sin servicio nocturno a la comunidad. Pese a que el IPSE anunció que adelanta trámites para hacer efectiva la garantía del equipo, los habitantes sostienen que las dificultades son estructurales y van más allá de una falla puntual.
En contraste con la protesta, la Secretaría del Interior de Cartagena informó a las 11:00 a.m. del domingo que la jornada avanzaba “con total normalidad” en las Islas del Rosario y que las autoridades acompañaban el proceso. Este reporte oficial contrastó con la decisión de la comunidad de no ejercer su derecho al voto. Mientras tanto, el IPSE señaló que el puesto de votación contaba con un respaldo energético mediante un sistema alterno de generación solar fotovoltaica, lo que no mitigó la inconformidad de los residentes.
“Son servicios públicos que contribuye a la vida y desarrollo de una comunidad. Actualmente llevamos siete días sin energía. Tenemos energía de día, pero de noche no tenemos nada”
Vocero de la comunidad de Isla Grande
El secretario del Interior de Cartagena acordó una reunión con la comunidad para el 3 de junio, con el fin de atender las demandas y buscar soluciones a una crisis que, según los habitantes, no es un hecho aislado, sino una realidad que afecta su desarrollo y calidad de vida. La protesta en Isla Grande se convirtió así en un llamado de atención sobre las precariedades que enfrentan las comunidades en zonas no interconectadas del país, donde la falta de servicios esenciales como la energía eléctrica sigue siendo una problemática sin resolver.












