Un hombre de 59 años, dedicado al comercio en la zona por casi 40 años, fue hallado sin vida en su vivienda ubicada en el barrio Carbonell de la localidad de Bosa, en el sur de Bogotá, durante la noche del 15 de diciembre de 2025, alrededor de las 9:00 p.m. La víctima presentaba signos evidentes de tortura, se encontraba amordazado con cinta adhesiva en los ojos y la boca, y tenía las manos y los pies amarrados, según confirmaron las autoridades.
La alerta inicial surgió a través de la línea de emergencias 123 por un presunto hurto al interior de la vivienda. Un vecino encontró el teléfono celular de la víctima en el exterior de la casa y se acercó a devolverlo, pero desde el interior una voz desconocida, que no correspondía a la del propietario, le indicó que abriría la puerta porque no encontraba las llaves. Ante la sospecha, se activó la respuesta policial y los bomberos forzaron la entrada, descubriendo el cuerpo. Los presuntos responsables habían ingresado a la vivienda, forzaron a la víctima hacia adentro y escaparon por el tejado, dejando tras de sí evidencias de la brutal agresión.
Declaraciones de familiares y autoridades
El hijo de la víctima relató con dolor los detalles que le comunicaron al llegar al lugar: cuando arribó, la Policía ya custodiaba la escena y el CTI de la Fiscalía realizaba el levantamiento del cuerpo, impidiéndole el acceso. Los bomberos habían abierto la puerta y encontrado a su padre amordazado, con cinta en los ojos y la boca, y extremidades atadas. Agregó que los agresores entraron a la casa y lo forzaron hacia adentro, y que el teléfono hallado afuera por un vecino generó la alerta clave, ya que la voz desde dentro no era la de su padre.
“Cuando llegué, la Policía ya estaba aquí y no me dejaron entrar porque estaba el CTI. Me dijeron que los bomberos habían abierto la puerta y encontraron a mi papá amordazado. Tenía cinta en los ojos, en la boca, las manos amarradas y los pies amarrados”
Hijo de la víctima
La teniente coronel Natalia Borja, de la Policía Metropolitana de Bogotá, explicó que el incidente se reportó como un posible hurto vía 123, lo que permitió la llegada inmediata de la zona de atención, que evidenció el cadáver de un hombre atado de manos y pies. El hijo destacó la trayectoria de su padre como comerciante de toda la vida en la zona, con casi 40 años de dedicación, y reveló que había recibido amenazas previas, lo que apunta a la vulnerabilidad de los comerciantes en Bosa ante actos de violencia.
“Esto ocurre cuando ponen en conocimiento de la ciudadanía a través del uno, dos, tres, el presunto hurto al interior de una vivienda. Es así como llega la zona de atención y logra evidenciar un cuerpo sin vida de sexo masculino que se encontraba atado de manos y pies”
Teniente coronel Natalia Borja, Policía Metropolitana de Bogotá
“Lo que se sabe hasta ahora es que a él se le metieron a la casa, básicamente lo forzaron hacia adentro. Y, yo llegué acá y lo que me contaron es que, encontraron un teléfono, el teléfono de él afuera y les pareció muy raro y se lo fueron a, a devolver, un vecino de acá. Y una persona que estaba dentro le dijo como que: ‘Ya le abro, es que ahora no encuentro las llaves’, pero no era… esa no era la voz de mi papá”
Hijo de la víctima
“Él era comerciante. Toda la vida ha estado aquí. Hace casi cuarenta años se ha dedicado al comercio en esta zona”
Hijo de la víctima
La familia exige a las autoridades actuar con prontitud y diligencia para capturar a los responsables y garantizar justicia en un contexto de creciente violencia contra comerciantes en la localidad. El CTI de la Fiscalía completó la inspección de la escena, recolectando evidencias que podrían esclarecer este crimen motivado aparentemente por las amenazas previas contra la víctima.
“Lo que le pido a las autoridades es que actúen con prontitud y diligencia para dar con los responsables y que haya justicia”
Hijo de la víctima










