El cuerpo sin vida de Eric Fernando Gutiérrez Molina, un auxiliar de vuelo de 32 años de American Airlines, ciudadano estadounidense de origen salvadoreño y residente en Dallas, Texas, fue hallado el 27 de marzo de 2026 en el río Piedras, en el corregimiento Puente Iglesias entre Jericó y Fredonia, en Antioquia, a unos 100 kilómetros de distancia del lugar donde desapareció la noche del 22 de marzo en Itagüí, tras salir de la discoteca Perro Negro en el barrio La América de Medellín. La identificación se realizó mediante huellas dactilares por parte de Medicina Legal, y las autoridades no descartan causas no naturales en su muerte, con el deceso probablemente ocurrido durante el fin de semana de su desaparición.
Gutiérrez Molina había llegado a Medellín el 21 de marzo en una escala laboral desde Miami junto a su tripulación, y esa noche salió con compañeros a bares en El Poblado antes de dirigirse a la discoteca Perro Negro. Posteriormente, se reunió con dos hombres desconocidos que lo llevaron hacia Itagüí. Su compañera de habitación regresó al hotel desorientada, posiblemente bajo los efectos de escopolamina, y recibió atención médica, mientras que él no volvió, lo que activó los protocolos de búsqueda de la aerolínea al no presentarse en el hotel.
Sospechas de robo con escopolamina y avance en la investigación
La Policía, la Fiscalía y Medicina Legal mantienen una investigación en curso para determinar la causa exacta de la muerte y los responsables, con el cuerpo ya trasladado a las instalaciones de Medicina Legal en Medellín para exámenes forenses. Autoridades han identificado a personas que estuvieron con él, así como vehículos y celulares involucrados, todos con antecedentes en hurtos utilizando escopolamina. Ernesto Carranza, pareja de la víctima, relató su preocupación desde el domingo 23 de marzo, cuando notó la falta de mensajes: “Le dije que me iba a dormir, que disfrutara su estancia en Medellín y que tuviera cuidado, y ya. Amanezco el domingo y no veo ningún mensaje de él indicando que había regresado al hotel, que estaba bien”. Carranza también compartió la ubicación del teléfono de Gutiérrez Molina, que lo situó en dos lugares fuera de áreas turísticas y no relacionados con su hospedaje, y defendió su carácter: “Solo decir que se fue a Medellín, que fue a un antro o a buscar problemas, eso no es Fernando”. Su mamá y hermano se unieron a la angustia por la información limitada que recibían.
“Ya identificamos a algunas de las personas que estuvieron con ellos, vehículos y celulares que se utilizaron e información que, por ahora, permite concluir que efectivamente se encontraron con personas que tienen antecedentes de incurrir en la modalidad de hurto bajo la sustancia de escopolamina”
Manuel Villa Mejía, secretario de Seguridad de Medellín
Este trágico hallazgo subraya los riesgos de la ‘burundanga’ o escopolamina en entornos nocturnos de Medellín, donde turistas y locales han sido víctimas de robos y desorientación, mientras la pesquisa avanza para esclarecer los detalles y llevar ante la justicia a los implicados.











