En una escalofriante secuencia que ha consternado al Pacífico colombiano, fue hallado sin vida Alexander Valencia, el hombre que junto a su hijo Nicolás Valencia Ducuara fue secuestrado el pasado lunes 18 de mayo de 2026 en el sector turístico de La Bocana, en Buenaventura. El cuerpo del padre fue encontrado en una zona de manglares a aproximadamente 2,5 kilómetros del lugar donde ocurrió el rapto, mientras que el paradero del joven Nicolás sigue siendo incierto, lo que ha llevado a las autoridades a ofrecer una recompensa de hasta 100 millones de pesos por información que permita dar con su ubicación.
Las investigaciones, lideradas por la Policía del Valle con apoyo de la Armada Nacional, Guardacostas y el Gaula, apuntan a que la grabación de un video pudo haber desencadenado el ataque. Según la hipótesis principal, padre e hijo se encontraban pescando y tomando fotografías o videos cuando un grupo de hombres armados, presuntos integrantes de una estructura delincuencial, los increpó al creer que estaban siendo filmados. La situación escaló rápidamente cuando Nicolás habría arrojado su celular al mar y recibido un disparo. Ambos fueron llevados por la fuerza. El cadáver de Alexander, que presentaba signos de inmersión y amarres en manos y pies, no tenía impactos de bala, según el informe preliminar de las autoridades. Se espera el dictamen oficial de Medicina Legal para determinar la causa exacta de la muerte, como lo señaló la general Sandra Liliana Rodríguez, comandante del Departamento de Policía Valle.
Capturas y avances en la investigación
En el marco de las pesquisas, cinco personas han sido capturadas, entre ellas alias “Cheo”, señalado cabecilla del grupo delincuencial Los Shottas y quien tenía orden de captura por homicidio y desaparición forzada. Las autoridades lo vinculan además con una posible alianza entre esa banda y el ELN para actividades de narcotráfico y extorsión en la región del Pacífico vallecaucano. Durante los allanamientos realizados se incautaron fusiles, pistolas, munición y una granada. La comunidad de Buenaventura, así como videos difundidos en redes sociales y testimonios de testigos, resultaron clave para avanzar en la identificación de los responsables. La general Rodríguez reiteró que el material audiovisual en el que se observa el cruce de palabras y el arma de fuego fue determinante para la investigación.












