En medio de la conmoción que ha sacudido a la comunidad caleña, las autoridades confirmaron el hallazgo del cuerpo sin vida de María Camila Potosí Gómez, una joven de 21 años que se encontraba con ocho meses de embarazo. El cadáver fue encontrado en avanzado estado de descomposición, envuelto en sábanas y a la orilla del río Meléndez, en el sector conocido como Vagón, ubicado en el corregimiento La Buitrera, sobre el kilómetro 3 de la vía. La víctima presentaba signos de tortura y múltiples heridas de arma blanca, lo que ha encendido las alarmas sobre la violencia que azota la región.
La desaparición de María Camila había sido reportada por sus familiares desde el pasado jueves 16 de julio, fecha en la que fue vista por última vez en el sector de Polvorines, al sur de Cali. Según los primeros reportes, la joven se desplazaba en una motocicleta en compañía de una amiga, y desde entonces no se supo más de ella. La denuncia movilizó a las autoridades y a la ciudadanía, que emprendieron una búsqueda que culminó con el macabro hallazgo a orillas del río Meléndez, generando una profunda consternación en la capital del Valle del Cauca.
Exigencias de justicia en medio del dolor
El avanzado estado de descomposición del cuerpo y las evidentes marcas de violencia han llevado a las autoridades a profundizar en las investigaciones para dar con los responsables de este crimen. El hallazgo ha provocado un fuerte rechazo en la comunidad, que exige justicia no solo por la joven madre, sino también por la vida que llevaba en su vientre. Aunque hasta el momento no se han establecido las causas que motivaron el ataque ni se han identificado a los culpables, las pesquisas se centran en reconstruir los últimos movimientos de María Camila, especialmente tras ser vista por última vez en Polvorines.
«Estamos consternados. Este crimen es una muestra más de la violencia que no cesa. Pedimos a las autoridades que se esclarezca este caso para que la vida de María Camila y la de su bebé no queden impunes», expresó entre lágrimas un familiar de la víctima, quien pidió reserva de su identidad.
La conmoción por el asesinato de María Camila Potosí Gómez ha revivido el debate sobre la seguridad en Cali y en sus corregimientos, donde a menudo ocurren hechos de sangre que quedan en la impunidad. La comunidad de La Buitrera y del sur de la ciudad clama por justicia, mientras las autoridades trabajan en la recolección de pruebas y en el análisis del lugar del hallazgo para determinar la identidad de los responsables. El caso se suma a una larga lista de feminicidios que flagelan al departamento, donde la violencia de género sigue cobrando vidas de manera cruel.












