Hidroavión comercial aterriza en Medellín para conectar destinos remotos

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En un hecho histórico para la aviación colombiana, el primer hidroavión comercial de la aerolínea Alma Air aterrizó en el aeropuerto Olaya Herrera de Medellín, marcando el regreso de la aviación anfibia al país para conectar destinos turísticos remotos que carecen de aeropuertos tradicionales. La aeronave, un Cessna 208 Caravan modificado para despegar y aterrizar tanto en agua como en tierra, realizó un traslado de más de 2.500 kilómetros desde Florida, Estados Unidos, hasta la capital antioqueña, donde operará como centro de operaciones.

Rupert Stebbings, líder de Alma Air, confirmó que el inicio de las operaciones comerciales está previsto para julio, sujeto a la obtención final de los permisos por parte de la Aeronáutica Civil y las aprobaciones técnicas de la Dimar. El proyecto, que revive la historia de los hidroaviones de Scadta que surcaron el río Magdalena en la década de 1920, busca reducir drásticamente los tiempos de viaje por carretera, pasando de varias horas a apenas minutos en trayectos como Medellín a Guatapé o Ayapel, que ahora se cubrirán en aproximadamente 30 minutos.

Conexión con destinos remotos

La aerolínea planea operar inicialmente desde Medellín hacia Guatapé, Ayapel, Mompox y varios destinos en el Pacífico colombiano, además de contemplar conexiones desde Cartagena hasta Mompox. «Aquí estamos en Medellín, Olaya Herrera, en nuestro centro de operaciones. Y de acá, Medellín, vamos a Guatapé, Ayapel, Mompox, también a varios lugares en el Pacífico. Pero eso es por ahora», declaró Stebbings a Noticias Caracol.

«Le va a ayudar mucho al turismo, no solamente del departamento de Antioquia, sino también del resto del país»

Expertos citados por Noticias Caracol

El servicio no solo busca impulsar el turismo, sino también mejorar la movilidad en municipios aislados y dinamizar la economía local. La aerolínea apuesta por la sostenibilidad económica y ambiental, aprovechando la red de ríos y cuerpos de agua colombianos. El proceso regulatorio ya ha superado la revisión de viabilidad financiera, aunque aún se evalúan elementos técnicos y de seguridad antes de dar luz verde definitiva a las operaciones comerciales.

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