Hija de Machado revela en Oslo visita a Delicias, Pedro María Ureña, Táchira, bajo control guerrillero

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En la ceremonia del Premio Nobel de Paz en Oslo, Noruega, Ana Corina Sosa Machado, hija de la líder opositora venezolana María Corina Machado, leyó el emotivo discurso de su madre, donde reveló un arriesgado encuentro durante la campaña electoral en Delicias, un caserío del municipio Pedro María Ureña en el estado Táchira, próximo a la frontera con el Norte de Santander en Colombia. Este suceso ocurrió a un año de las elecciones presidenciales venezolanas y destaca la clandestinidad en la que se encuentra Machado, perseguida y sancionada por el régimen de Nicolás Maduro tras su victoria en las primarias opositoras, en una zona dominada por guerrillas colombianas como el ELN y disidencias de las FARC, así como por el narcotráfico, donde reina el miedo y el control armado.

Delicias, un lugar donde ningún candidato había visitado desde 1978, se convirtió en escenario de un acto de resistencia cuando Machado llegó allí, transformando su campaña en reuniones íntimas llenas de abrazos, rezos y llanto. Las familias locales enfrentaron a los grupos armados para entonar el himno nacional junto a la opositora, en un gesto frágil pero desafiante de soberanía en medio del terror impuesto por los criminales, que exigen permiso incluso para vender una gallina.

El testimonio de coraje en las alturas

Ana Corina Sosa Machado transmitió las palabras de su madre, quien describió la escena mientras subían la montaña: banderas venezolanas ondeando en las humildes casas, un gesto inusual en un área donde exhibirlas es peligroso. Machado había llegado anticipadamente a Oslo para reunirse con su familia y representantes, simbolizando la resistencia democrática en un país con una rica historia como refugio para migrantes de España, Italia, Portugal, judíos europeos, chilenos, argentinos, uruguayos, cubanos, colombianos, libaneses y sirios.

“Mientras subíamos la montaña, vi banderas de Venezuela ondeando en cada una de aquellas humildes casas. Pregunté, ingenuamente, si era un día de fiesta nacional. Alguien me susurró: ‘No. Aquí la bandera se mantiene escondida. Sacarla es peligroso. Hoy la gente la alzó para darte las gracias por atreverte a venir’”

María Corina Machado, vía Ana Corina Sosa Machado

El discurso subrayó la precaria situación en Delicias, un pequeño caserío tomado por la guerrilla colombiana y el narcotráfico, donde el miedo ha prevalecido durante años, pero donde la visita de Machado encendió una chispa de esperanza.

“un pequeño caserío tomado por la guerrilla colombiana y por el narcotráfico, donde ni una gallina puede venderse sin permiso de los criminales”

María Corina Machado, vía Ana Corina Sosa Machado

“un acto frágil y desafiante de soberanía en una zona donde durante años ha reinado el miedo”

María Corina Machado, vía Ana Corina Sosa Machado

Este relato no solo expone la dura realidad fronteriza en Venezuela, sino que refuerza el rol de María Corina Machado como símbolo de la lucha por la democracia, en un contexto de persecución que la obliga a operar en la sombra mientras el régimen madurista mantiene su control.

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