En un video difundido el 31 de julio de 2026, Luisa Salazar, hija del reverendo Samuel Enrique Salazar Soto, líder social y defensor de derechos humanos secuestrado en Venezuela, hizo un llamado directo al Gobierno colombiano, encabezado por Gustavo Petro, para que intervenga de manera prioritaria en la búsqueda de su padre. El secuestro ocurrió el 24 de julio en Capacho Viejo, municipio Libertad del estado Táchira, a solo 40 kilómetros de la frontera con Cúcuta, Norte de Santander. Según el relato de la joven, Salazar fue interceptado por un grupo armado que lo obligó a subir a una camioneta junto a un compañero, y ambos fueron amordazados, vendados y golpeados; el acompañante fue liberado posteriormente, pero el paradero del reverendo sigue siendo desconocido.
Luisa Salazar, visiblemente angustiada, exigió en su denuncia que la Cancillería, el Ejecutivo y el Pacto Histórico se apersonen del caso, advirtiendo que no se puede permitir que el secuestro y la desaparición de personas se normalicen en la región. La preocupación se intensifica porque Samuel Enrique Salazar no solo es un líder religioso, sino que también funge como comisionado de Paz por las Américas y representa a las víctimas internacionales ante el Consejo Nacional de Paz, Reconciliación y Convivencia. Precisamente, Cristian Cabrera, presidente de ese consejo, respaldó el clamor de la familia al calificar el hecho como una grave agresión contra quienes trabajan por la reconciliación y la defensa de los derechos humanos, subrayando que un consejero de paz no puede ser víctima de esos vejámenes ni en Colombia ni en el país vecino.
Gobierno colombiano ya había sido alertado
Dos días antes del video de Luisa Salazar, el 28 de julio, el Consejo Nacional de Paz y la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas habían solicitado formalmente la intervención del presidente Petro, luego de que el secuestro fuera reportado el 26 de julio. La petición cobró fuerza al conocerse que Salazar también integra el Foro Internacional de Víctimas y es delegado de la Mesa de la Sociedad Civil para las Migraciones, lo que lo convierte en una figura clave en los procesos de paz y reparación. La comunidad internacional y los organismos de derechos humanos han puesto sus ojos en este caso, que ha generado alertas por la vulnerabilidad de los líderes sociales en la zona fronteriza.
En el video, la hija del reverendo detalló que el secuestro ocurrió aproximadamente a las cuatro de la tarde del 24 de julio, y que tras ser subidos a la camioneta, los plagiarios llevaron a su padre y a su compañero a un lugar desconocido, donde presuntamente los golpearon en horas de la noche. La liberación del acompañante, sin que se haya dado más información sobre las circunstancias, ha dejado a la familia en una angustiosa espera. Como parte de los esfuerzos por dar con el paradero de Salazar, la Unidad para las Víctimas difundió un número de contacto en Venezuela, el +58 416-040-71-17, para que cualquier persona con información pueda reportarla de manera confidencial.
«Hago este video para realizar una denuncia pública por el secuestro y la desaparición de mi papá, Samuel Enrique Salazar Soto, quien es líder social, defensor de derechos humanos y comisionado de Paz por las Américas»
Luisa Salazar, hija del secuestrado
El llamado de Luisa Salazar resuena con fuerza en un contexto donde la frontera colombo-venezolana ha sido escenario de múltiples episodios de violencia y desapariciones forzadas, y donde la falta de resultados en las investigaciones por parte de las autoridades venezolanas ha generado una creciente desconfianza. La familia espera que el gobierno colombiano, a través de la Cancillería, active todos los mecanismos diplomáticos y humanitarios necesarios para localizar al reverendo y garantizar su regreso sano y salvo, en un caso que pone a prueba la capacidad de respuesta del Estado ante la crisis humanitaria que viven los líderes de paz en la región.












