Hijo de capo del Cartel de Cali asegura que captura de su padre le generó alivio

Compartir en redes sociales

El hijo mayor de Miguel Rodríguez Orejuela, fundador del cartel de Cali, reveló en una reciente entrevista con la agencia EFE que la captura de su padre el 6 de agosto de 1995 le produjo un profundo alivio, pues significó la oportunidad de reencontrarse con él, aunque fuera en una prisión. Miguel Andrés Rodríguez Moreno, quien tenía apenas 17 años cuando ocurrió el operativo policial en Cali, narró cómo ese momento cambió su vida y le permitió conocer realmente a su padre durante los años de encarcelamiento en Colombia.

En la entrevista, Rodríguez Moreno confesó que su primera reacción al enterarse de la detención fue pensar que habían asesinado a su progenitor, pero al saber que estaba capturado sintió un descanso inmenso. “Lo primero que se me vino a la mente fue: ‘A mi papá lo mataron’. Cuando me dijeron que lo habían capturado, descansé, porque para mí fue volver a reencontrarme con él, aunque fuera en una cárcel”, declaró. Además, señaló que el jefe de seguridad de su padre fue quien entregó las coordenadas de su ubicación a la Policía Nacional, facilitando así la captura.

Un reencuentro tras las rejas

Rodríguez Moreno explicó que durante la niñez y adolescencia vivió en una especie de burbuja. “Éramos unas personas en una cúpula de cristal. No era tan fácil acceder a la información como hoy”, dijo, refiriéndose a la distancia que existía con su padre debido a la vida del capo. Fue en la cárcel donde la relación pudo florecer. “Cuando estuvo en la cárcel fue donde realmente nos conocimos. Compartíamos mucho más que cuando estaba libre”, aseguró el hijo, quien hoy tiene claro que nunca participó en actividades del narcotráfico.

“Me he desligado de algo porque tengo muy claro mi amor propio y mi conciencia tranquila de que nunca participé en un acto criminal”

Miguel Andrés Rodríguez Moreno, hijo de Miguel Rodríguez Orejuela

El hijo mayor de uno de los líderes del cartel de Cali, organización que tomó el control del narcotráfico en Colombia tras la muerte de Pablo Escobar, se ha dedicado a la abogacía y la consultoría empresarial. Incluso ha sido designado embajador de paz para la Organización Mundial para la Paz. Sin embargo, ha optado por no hablar sobre el auge del cartel argumentando que era un niño que no sabía nada sobre ese negocio.

En la actualidad, Miguel Rodríguez Orejuela tiene 82 años, cumple condena en Estados Unidos y sufre problemas de memoria y enfermedades propias de su edad. El hijo no ha podido visitarlo físicamente porque le han rechazado la visa en repetidas ocasiones, aunque mantienen comunicación telefónica periódica. Miguel Rodríguez Orejuela, quien junto a su hermano Gilberto —fallecido en mayo de 2022— fueron capturados en 1995 y luego extraditados, aún pide clemencia para regresar a Colombia. De los ocho descendientes del capo, Miguel Andrés es el único que ha hablado abiertamente sobre el legado familiar y su desvinculación del mundo criminal.

Sigue leyendo