Nicolás Maduro Guerra, hijo del presidente venezolano Nicolás Maduro, ha sido acusado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos de conspirar en el tráfico de cocaína y armas junto a miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), organización catalogada como terrorista por el gobierno estadounidense. La imputación forma parte de una investigación más amplia que vincula a altos funcionarios del régimen venezolano con el narcotráfico colombiano, incluyendo a coacusados como Nicolás Maduro Moros, Diosdado Cabello Rondón, Ramón Rodríguez Chacín, Cilia Flores de Maduro y Héctor Rusthenford Guerrero Flores, entre otros no identificados.
Las operaciones, que se extendieron por al menos seis años con proyecciones hasta después de 2026, involucraron el envío de cargamentos desde Venezuela hacia Miami y los puertos de Nueva York, pasando por territorio colombiano. Una reunión clave ocurrió alrededor de 2020 en Medellín, Colombia, donde se coordinó la logística: el uso de contenedores de chatarra para ocultar la cocaína, la manipulación de puertos y el pago a las Farc con armas a cambio de vigilancia de los envíos. En un caso particular, se movieron 500 kilogramos de cocaína, ocultos en materiales metálicos a través de rutas previamente establecidas.
Acusaciones por sustancias controladas y nexos terroristas
El Departamento de Justicia estadounidense formalizó los cargos por fabricación, distribución y tenencia de sustancias controladas, con conocimiento de su transporte ilegal hacia territorio norteamericano. Esta conspiración de mayor alcance expone los nexos entre el narcotráfico colombiano y el gobierno venezolano, destacando la coordinación con grupos armados como las Farc para asegurar los cargamentos que desembarcaban cerca de Miami. Una fotografía del 15 de enero de 2026 muestra a Nicolás Maduro Guerra en Caracas, evidencia reciente de su actividad en medio de estas revelaciones.
La acusación subraya la magnitud de la red, proyectada para continuar más allá de 2026, y representa un golpe significativo a las estructuras criminales transnacionales vinculadas al chavismo, en un contexto de investigaciones que continúan desentrañando estos lazos ilícitos entre Venezuela, Colombia y Estados Unidos.















