Una grave intimidación contra el volante del Deportivo Cali, Johan Martínez, y su familia ocurrió la noche del miércoles 2 de abril de 2025, cuando dos sujetos descendieron de un vehículo, empuñaron un revólver y agredieron verbalmente al jugador a la salida de un restaurante. Así lo denunció este jueves el técnico del club, Rafael Dudamel, durante una charla con Win Sports, en medio de la crisis de resultados que atraviesa el equipo azucarero, con dos empates consecutivos ante Internacional de Bogotá y Bucaramanga, y una derrota 2-1 frente a Atlético Nacional en sus últimos tres compromisos.
“Me agredieron a Johan Martínez en la calle, eso no puede ser. Se bajaron dos tipos cuando Johan Martínez salía del restaurante y con revólver en mano y agrediéndolo”, relató Dudamel, visiblemente indignado. El hecho, que ocurrió en vía pública, pone en evidencia la creciente tensión que viven los futbolistas colombianos ante la presión de algunos sectores de la hinchada, especialmente cuando los resultados deportivos no acompañan. Johan Martínez, considerado una de las figuras del Deportivo Cali en el último año, fue interceptado junto a su núcleo familiar por dos personas que lo increparon por el rendimiento del equipo.
Horas después, el propio club emitió un comunicado oficial manifestando su respaldo incondicional al jugador. “Nuestra institución expresa su total respaldo y solidaridad con Johan y su familia. Ninguna forma de agresión, amenaza o intimidación tiene cabida en nuestro fútbol, y menos en nuestra sociedad”, señaló la entidad verdiblanca. La declaración institucional busca contener el malestar que ha crecido en el entorno del equipo, que suma cuatro partidos sin victoria y se ubica en la zona baja de la tabla de la Liga BetPlay.
Rafael Dudamel, cuyo cargo tambalea ante los resultados adversos, fue enfático al aclarar que no utiliza el incidente como una excusa para desviar la atención sobre su gestión: “No estoy queriendo poner una cortina de humo, me incluyo, absolutamente todos tenemos responsabilidad y nuestro deber de que hay que producir un cambio”. El entrenador venezolano reconoció la presión que pesa sobre el plantel y pidió mesura a los aficionados, al tiempo que reclamó justicia para Johan Martínez.
El episodio se enmarca en una ola de violencia en el fútbol colombiano que ha obligado al Gobierno nacional a reaccionar. El mismo miércoles 2 de abril, el Ministerio del Deporte lideró una reunión interinstitucional con el Ministerio del Interior, la Dimayor, la Federación Colombiana de Fútbol y la Policía para anunciar medidas de endurecimiento en la seguridad de los estadios. Entre las acciones definidas están la reglamentación del ingreso de trapos, protocolos de registro de aficionados y una revisión policial de los escenarios deportivos antes de cada partido. Esta ola de violencia también alcanzó a Santa Fe, cuyo club fue sancionado por la Alcaldía de Bogotá con el cierre de las tribunas norte y sur, además de la prohibición de banderas e instrumentos musicales, tras la batalla campal desatada entre sus hinchas y los del América de Cali.










