En un cierre lamentable para la final de la Liga BetPlay II 2025, hinchas del Deportes Tolima protagonizaron disturbios y enfrentamientos con la policía en las gradas del estadio Manuel Murillo Toro de Ibagué, durante y tras la derrota 1-0 ante Junior de Barranquilla en el partido de vuelta, que dejó un global de 4-0 a favor de los tiburones. La tensión escaló cuando una discusión en las tribunas derivó en una pelea que requirió la intervención policial para dispersar a los involucrados, mientras que, según información extraoficial, objetos fueron lanzados hacia la delegación visitante de Junior al bajar del palco en la tribuna occidental, aunque no se confirmaron agresiones con botellas ni se reportaron heridos o detenidos.
El gol de José Enamorado al minuto 17 del primer tiempo selló la victoria de Junior en Ibagué, consolidando su undécimo título en la historia del club costeño. Pese a la presión del Tolima, con llegadas destacadas de Didier Moreno y Castrillón, los barranquilleros resistieron firmemente, incluso después de la expulsión de Guillermo Paiva antes del cierre del primer tiempo, defendiendo la ventaja obtenida en la final de ida disputada en Barranquilla.
Incidentes que empañan la fiesta del campeón
Los altercados ocurrieron en el contexto de la derrota del equipo local, que no pudo revertir el marcador global, y generaron preocupación por la seguridad en los escenarios deportivos colombianos, avivando un debate recurrente sobre medidas preventivas, aunque hasta el momento no se han emitido declaraciones oficiales ni anunciado sanciones por parte de las autoridades o Dimayor.
Celebración en el Caribe mientras Ibagué llora
Mientras tanto, en las calles de Barranquilla y Valledupar se desató la euforia por el nuevo título de Junior, con el técnico de arqueros José María Pazos, oriundo de Valledupar, sumando una nueva estrella a su palmarés. La ausencia de lesiones confirmadas en la delegación visitante y la falta de detenidos permiten cerrar el capítulo con relativa tranquilidad, pero los incidentes subrayan la necesidad de fortalecer los protocolos de orden público en el fútbol colombiano.















