Un hombre de unos 30 años irrumpió violentamente este miércoles 6 de mayo de 2026 en la Iglesia La Ermita, un templo icónico en el centro de Cali, Valle del Cauca, gritando que era el diablo, mientras destruía varias imágenes religiosas, incluyendo la de Cristo crucificado y figuras de varios santos. La Policía Nacional intervino rápidamente para capturarlo y evitar más daños o posibles lesiones, en un incidente que generó pánico entre los miles de fieles que visitaban el recinto ese día.
El individuo, cuya identidad no ha sido revelada, ingresó en estado de gran alteración, rompiendo más de cuatro imágenes, que representaban casi todas las del templo, según testigos presentes que grabaron los hechos y los compartieron en redes sociales, desatando preocupación por la seguridad en lugares de culto. Algunos feligreses especularon sobre un posible consumo de sustancias alucinógenas, aunque esto no ha sido confirmado oficialmente, y el vandalismo ocurrió durante una jornada de visitas habituales al histórico templo.
El dolor del capellán y la comunidad
Javier Alvarado, capellán de la Iglesia La Ermita, expresó su profundo pesar por el episodio, destacando que no se trata de un ataque contra la Iglesia en general, sino posiblemente de problemas personales o emocionales del agresor. La comunidad religiosa ya planea la restauración de las figuras de santos reconocidos por los católicos y evalúa acciones legales, mientras espera la orientación de sus abogados para proceder en esta fase inicial del problema.
«Lamentamos este episodio de vandalismo, de destrucción de las imágenes del templo. Ha habido un ataque muy lamentable de una persona de unos 30 años de edad que vino aquí. No sabemos exactamente su motivación, pero creemos que estaba con problemas personales, emocionales. No creemos que haya sido un ataque contra la Iglesia, sino alguien con problemas particulares, pero el hecho es que se han dañado casi todas las imágenes de La Ermita».
Javier Alvarado, capellán de la Iglesia La Ermita
Alvarado también compartió la tristeza colectiva y solicitó el apoyo de los fieles mediante oración y solidaridad, en medio de un impacto que provocó que algunos corrieran temiendo la presencia de un arma, mientras otros optaron por rezar. Un testigo presente relató la magnitud del destrozo, exclamando sobre el desastre causado por el hombre, quien continuó gritando incluso tras la llegada policial.
«Les compartimos una tristeza, un dolor y en lo que aquí puedan ayudarnos con la oración y con la compañía, con cualquier actitud solidaria se los agradeceremos».
Javier Alvarado, capellán de la Iglesia La Ermita
Los videos virales en redes sociales han generado un debate sobre la libertad religiosa y la demora en la respuesta policial, con la comunidad exigiendo justicia ante este acto de vandalismo en un sitio visitado por miles. La Policía Nacional sigue analizando la situación, mientras el templo histórico de Cali lidia con las consecuencias de un suceso que ha conmocionado a los creyentes.
«Estamos todavía analizando la situación. Estamos esperando la compañía de nuestros abogados para ver qué hacer, qué proceder. Estamos todavía en la fase inicial de situarnos frente al problema».
Javier Alvarado, capellán de la Iglesia La Ermita
«Vean todo el desastre que hizo este muchacho, vea. Todas las imágenes que ha partido».
Testigo presente











