Honorio Henríquez gana presidencia del Senado, derrota a candidato de De la Espriella

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En un hecho que sacude el inicio del nuevo gobierno, el senador Honorio Henríquez, del Centro Democrático, fue elegido este jueves como presidente del Senado para el primer año de la legislatura 2026-2027, tras obtener 56 votos frente a los 46 de su oponente Alfredo Deluque, del Partido de la U, quien era el candidato respaldado por el presidente electo Abelardo de la Espriella y su designado ministro del Interior, Rodrigo Lara Restrepo.

La votación, que se desarrolló durante la instalación del Congreso el 20 de julio, representa un revés político significativo para el nuevo gobierno, pues rompe con la tradición de que el candidato del presidente electo gana la presidencia del Legislativo en el primer año de mandato. Mientras en la Cámara de Representantes el aspirante oficialista, Barguil, sí resultó elegido, en el Senado la derrota de Deluque expone una fractura en la coalición que busca impulsar la agenda de De la Espriella.

Una derrota que va más allá de los votos

Alejandro Toca, coordinador de la Maestría en Gestión Pública de la Universidad Politécnico Grancolombiano, advierte que el resultado debe dimensionarse correctamente. “No significa que perdió el Congreso, en la Cámara eligió a Barguil y el mismo Henríquez pertenece a un partido que va a apoyar al Gobierno. Es más profunda en el sentido de que perdió el intento de elegir quién lideraba la coalición. Ahora no es autoridad sobre los partidos que lo apoyaron”, explicó el analista. Toca agregó que el Centro Democrático le recordó al presidente electo que tiene un liderazgo propio en la figura de Álvaro Uribe Vélez, lo que obligará a que el mandatario negocie antes de su posesión.

La elección de Henríquez fue posible gracias a una alianza circunstancial entre el Pacto Histórico y el Centro Democrático, que Toca califica como una “coalición negativa”. “Votaron por el mismo candidato porque coincidieron en que se debía derrotar al candidato de Abelardo de la Espriella. Había que negarle al presidente electo la presidencia del Senado y conservar la relevancia tras perder las elecciones presidenciales”, señaló. El experto precisó que no se trata de una reconciliación entre esas fuerzas, pero revela que el Pacto Histórico será un “árbitro ocasional” y que el Centro Democrático disputará la conducción de la derecha.

“Esta derrota debe dimensionarse correctamente. No significa que perdió el Congreso, en la Cámara eligió a Barguil y el mismo Henríquez pertenece a un partido que va a apoyar al Gobierno. Es más profunda en el sentido de que perdió el intento de elegir quién lideraba la coalición. Ahora no es autoridad sobre los partidos que lo apoyaron. El Centro Democrático le recordó que tiene un liderazgo propio en Álvaro Uribe Vélez. Ahora hay dos centros de poder y esto obligará a que el presidente negocie antes de la posesión”.

Alejandro Toca, coordinador de la Maestría en Gestión Pública, Universidad Politécnico Grancolombiano

Lara Restrepo, el gran derrotado

El designado ministro del Interior, Rodrigo Lara Restrepo, quien lideró personalmente la operación política para elegir a Deluque, resultó especialmente debilitado tras la votación. “Lara llega al ministerio muy debilitado, pero no necesariamente desautorizado. La diferencia es importante porque fue su primera operación política, intervino públicamente para intentar conseguir el apoyo del Centro Democrático y anunció que la candidatura de Henríquez dependería del Pacto Histórico. Lara no consiguió convertir el apoyo en votos efectivos”, detalló Toca. El analista subrayó que no es que haya calculado mal, sino que conoce los intereses reales de las bancadas pero no controla las dinámicas del Senado, como lo demostró la votación secreta de algunos legisladores.

Ahora, Lara deberá emprender un proceso de reconstrucción de vínculos con el Centro Democrático, dejando de contar partidos completos para formar mapas de intereses individuales. “Reemplazará intercambios burocráticos por compromisos verificables en agenda y acuerdos territoriales”, pronosticó Toca. Henríquez, como presidente del Senado, asumirá también la presidencia del Congreso, cargo que le otorga funciones como dirigir sesiones plenarias, coordinar la agenda legislativa y representar al Legislativo en actos protocolarios, según la Constitución y la Ley 5 de 1992. La derrota deja en evidencia que el nuevo gobierno deberá negociar con dos centros de poder: el oficialista y el liderado por Uribe desde el Centro Democrático.

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