Hospital San Francisco de Asís en Quibdó colapsa con 245% de sobrecupo tras sismo

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El Hospital San Francisco de Asís, único centro de mediana complejidad en Quibdó, opera al borde del colapso tras el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el occidente de Colombia el pasado 10 de agosto de 2026. La sobreocupación en el servicio de urgencias alcanza un alarmante 245,2 por ciento, con 76 pacientes atendidos en un espacio diseñado para una capacidad mucho menor, mientras que las nueve camas de la Unidad de Cuidados Intensivos están ocupadas al 100 por ciento. Ovidio Garrido, agente interventor del hospital, hizo un llamado urgente al presidente Abelardo de la Espriella y al Gobierno nacional para que liberen los fondos de un proyecto de sostenibilidad ya radicado, recursos que considera vitales para evitar que la crisis sanitaria se profundice aún más.

La emergencia desatada por el sismo, que dejó 14 fallecidos en el departamento –nueve de ellos en la capital chocoana– y más de 120 afectados, evidenció la fragilidad de la red de salud local. Según explicó Garrido en declaraciones a Blu Radio, el hospital de primer nivel de Quibdó y la red privada tienen sus servicios cerrados o sufrieron daños estructurales que les impiden atender pacientes, por lo que toda la demanda de heridos y enfermos ha sido derivada al San Francisco de Asís. A esta saturación se suma una crítica situación financiera: el personal de OPS y los especialistas acumulan dos meses de salarios impagos, pese a lo cual, según el interventor, “han dado la cara, han puesto toda la voluntad”. La falta de insumos médicos básicos –compresas estériles, gasas hospitalarias, suturas, unidades de sangre, hemoderivados, reactivos de laboratorio y suero antiofídico– agrava la capacidad de respuesta, al igual que la carencia de camillas, camas y sillas de ruedas.

Derivación masiva y deudas que agravan la crisis

La centralización de la atención en el hospital público, que ya operaba con limitaciones antes del terremoto, se convirtió en un cuello de botella que obligó al traslado de varios heridos a Medellín debido a la imposibilidad de atenderlos en Quibdó. Garrido describió el panorama con crudeza: “Constamos de una red de un hospital de primer nivel en el municipio de Quibdó y una red privada que no está dando, o sea, tienen los servicios cerrados prácticamente. También tenemos otra que sufrió afectaciones en su infraestructura, por lo tanto, tampoco pudieron realizar la atención necesaria a los usuarios. Por lo tanto, todos han sido derivados a la institución”.

“Constamos de una red de un hospital de primer nivel en el municipio de Quibdó y una red privada que no está dando, o sea, tienen los servicios cerrados prácticamente. También tenemos otra que sufrió afectaciones en su infraestructura, por lo tanto, tampoco pudieron realizar la atención necesaria a los usuarios. Por lo tanto, todos han sido derivados a la institución”.

Ovidio Garrido, agente interventor del Hospital San Francisco de Asís

“Le debemos dos meses al personal de OPS y al personal de especialistas. A pesar de todo, ellos han dado la cara, han puesto toda la voluntad”.

Ovidio Garrido, agente interventor del Hospital San Francisco de Asís

Mientras la atención médica se debate entre la escasez y la sobredemanda, miles de familias en Quibdó enfrentan otra catástrofe: el riesgo de que sus viviendas colapsen. Monseñor Wiston Mosquera Moreno, obispo de la Diócesis de Quibdó, describió la situación en sectores como La Terraza, donde “hay lugares en donde las casas, cuadras inclusive, están a punto de colapsar porque ha habido hasta grietas al frente de sus casas y las casas han quedado un poco inclinadas hacia la parte de atrás”. La Diócesis, a través de la Fundación Banco de Alimentos y la Pastoral Social, ha habilitado centros de acopio en el barrio Yesquita y en el Convento de Quibdó, y dispuso cuentas bancarias para canalizar donaciones económicas. Se priorizan alimentos no perecederos, frazadas, medicamentos e insumos médicos, ropa para niños y elementos para bebés y mascotas, mientras que no se está recibiendo ropa para adultos por razones de espacio.

La liberación de los recursos solicitados por el agente interventor se presenta como la única salida a corto plazo para evitar que el hospital de Quibdó, y con él toda la red de salud del Chocó, termine colapsado definitivamente. El llamado al presidente De la Espriella y a su gabinete es claro: la vida de los pacientes, el personal sanitario y la estabilidad de una región golpeada por la naturaleza y las deudas institucionales dependen de una respuesta inmediata.

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