Huelga de selección portuguesa en Saltillo, México, por premios impagos previo Mundial 86

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Hace exactamente 40 años, la selección portuguesa de fútbol protagonizó uno de los episodios más controvertidos del Mundial de México 1986, conocido como el «caso Saltillo», cuando los jugadores, liderados por el capitán y arquero Manuel Bento, iniciaron una huelga el 25 de mayo de ese año en protesta por premios impagos y condiciones logísticas deficientes en su concentración en la ciudad de Saltillo. Dirigidos por el técnico José Augusto Torres y bajo la gestión de la Federación Portuguesa de Fútbol presidida por Silva Resende, el equipo se negó a entrenar y hasta jugó un amistoso con la equipación al revés, en medio de un viaje extenuante y estancias inadecuadas en el hotel La Torre, además de un escándalo por el dopaje positivo inicial del jugador Veloso, cuya contraprueba resultó negativa y fue sustituido por Fernando Bandeirinha.

Los conflictos surgieron porque Portugal recibía los premios más bajos entre los 24 equipos participantes: apenas 20 euros por día de concentración, 500 euros por partido jugado y 1.000 euros por publicidad, pese a contar con patrocinadores. Esto derivó en la veto de siete jugadores clave tras el torneo: Diamantino, Jaime Pacheco, João Pinto, Fernando Gomes, Paulo Futre, Carlos Manuel y otros, en una crisis institucional que incluyó ausencias polémicas como las de Rui Jordão y Manuel Fernandes, el máximo goleador de la liga portuguesa. Además, reportes de indisciplina como estafas en encargos desde Laredo, Texas, y fiestas nocturnas cubiertas por la BBC, complicaron la preparación, que rechazó amistosos contra Chile y el Club Monterrey, limitándose a uno ante un combinado local de Saltillo.

El fracaso en la cancha y el impacto duradero

En el Grupo F, disputado en Monterrey y Guadalajara, Portugal arrancó con una victoria 1-0 ante Inglaterra gracias a un gol de Carlos Manuel asistido por Paulo Futre, pero cayó derrotado 0-1 frente a Polonia por tanto de Włodzimierz Smolarek y 1-3 ante Marruecos, quedando eliminado en primera ronda pese a las altas expectativas tras clasificar segundos en las eliminatorias detrás de Alemania Federal, con una memorable victoria 1-0 en Stuttgart por gol de Carlos Manuel, y su llegada a semifinales en la Eurocopa de 1984. Fuentes como Colorsport/Shutterstock, Editorial Puskas y Europa Press documentan estas imágenes y cifras que marcaron el fiasco.

El «caso Saltillo» desencadenó reformas en las categorías juveniles portuguesas, que fructificaron en títulos sub-19 en 1989 y 1991, allanando el camino hacia la estabilidad institucional desde 2002 con participaciones continuas en Mundiales, transformando una humillante eliminación en lección fundacional para el resurgir del fútbol luso.

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