Ideam alerta por sequía de El Niño en Colombia desde julio 2026

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Las autoridades colombianas, lideradas por el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) y la Dirección General Marítima, han emitido una alerta sobre la posible transición de las intensas lluvias actuales hacia una sequía provocada por el fenómeno de El Niño durante el segundo semestre de 2026. Esta advertencia surge tras la temporada de precipitaciones extremas que se extenderá desde mediados de marzo hasta junio, caracterizada por inundaciones, deslizamientos de tierra y vendavales en gran parte del territorio nacional, donde se mantiene una vigilancia continua mediante pronósticos y modelos climáticos.

La alerta destaca la disminución gradual de las lluvias, el aumento de las temperaturas y la reducción de los caudales en ríos y embalses, lo que contrasta con las precipitaciones actuales que superan los promedios históricos. En lo que va de 2026, las emergencias relacionadas con las lluvias han superado las 600 en 328 municipios de 24 departamentos, dejando al menos 155.000 familias damnificadas, mientras que los embalses se encuentran actualmente al 83,3% de su capacidad, un nivel mucho más favorable que el 55,79% registrado durante el episodio de El Niño en 2024.

Departamentos más impactados y riesgos futuros

Entre los departamentos más afectados por las lluvias intensas se encuentran Huila, Valle del Cauca, Antioquia, Cundinamarca, Caldas y Córdoba, donde los efectos han sido devastadores. Ante la inminente llegada de El Niño, las entidades recomiendan activar planes de contingencia, asegurar recursos en los fondos de gestión del riesgo, promover el ahorro de agua y fortalecer las medidas de prevención contra incendios forestales, considerando los impactos potenciales en la generación hidroeléctrica, la agricultura, el abastecimiento de agua potable y diversos sectores económicos.

Esta transición climática representa un desafío significativo para el país, que pasa de una fase de exceso hídrico a uno de escasez, exigiendo una preparación inmediata para mitigar los efectos en la población y la economía nacional.

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