El Gobierno nacional fijó el 30 de noviembre como fecha límite para alistar la respuesta institucional.Alcaldes, gobernadores y entidades nacionales deberán fortalecer sus planes de contingencia ante posibles problemas de abastecimiento de agua, incendios forestales y afectaciones a la producción de alimentos
El Niño no significa que dejará de llover en Colombia y las autoridades advierten que deben mantenerse las medidas de prevención frente a emergencias por lluvias, especialmente durante la segunda temporada de precipitaciones

Colombia entró oficialmente en una nueva fase de alerta climática. El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) confirmó la presencia del fenómeno de El Niño, un evento climático que podría alcanzar una intensidad fuerte a muy fuerte durante los próximos meses y prolongar sus efectos hasta el primer semestre de 2027.
La confirmación, comunicada el 8 de octubre, se produjo después del seguimiento a las temperaturas superficiales del océano Pacífico y a la evolución de las variables atmosféricas asociadas. De acuerdo con el documento divulgado por el Gobierno nacional, la última medición registró una anomalía de temperatura de +3,49 °C, mientras que el índice oceánico utilizado para el seguimiento del fenómeno pasó de 0,5 a 2,2 en cinco meses.
El IDEAM señala que existe una probabilidad del 83 % de que El Niño mantenga una intensidad fuerte a muy fuerte al menos hasta marzo de 2027. Bajo ese escenario, el evento podría extenderse hasta finales del primer semestre del próximo año.
Las proyecciones plantean un desafío para las autoridades nacionales y territoriales, que deberán anticiparse a los posibles impactos sobre el abastecimiento de agua, la generación y distribución de energía, los ecosistemas, la producción agropecuaria y las condiciones de vida de las comunidades más vulnerables.
Agua, incendios forestales y seguridad alimentaria, entre las principales preocupaciones
La reducción de las precipitaciones y el incremento de las temperaturas pueden aumentar la presión sobre las fuentes hídricas, especialmente en los territorios con mayor vulnerabilidad al desabastecimiento.
Por esa razón, la hoja de ruta nacional para enfrentar el fenómeno durante el periodo 2026-2027 contempla acciones dirigidas a garantizar la disponibilidad de agua, fortalecer la capacidad de respuesta ante incendios forestales, proteger los medios de vida de las comunidades y mantener la continuidad de los servicios esenciales.
La preparación también involucra a los sectores agrícola y energético, que deberán evaluar los riesgos asociados a las condiciones climáticas y adoptar medidas para reducir las posibles afectaciones.
Uno de los principales objetivos es evitar que las autoridades deban actuar únicamente cuando las emergencias ya se hayan presentado. La estrategia busca que los territorios identifiquen anticipadamente sus vulnerabilidades, establezcan mecanismos de respuesta y dispongan de los recursos necesarios para atender las contingencias.

El Gobierno establece el 30 de noviembre como fecha clave
La coordinación institucional estará orientada por la Directiva Presidencial 03, expedida el 22 de septiembre por el presidente Abelardo de la Espriella, según el documento oficial.
La instrucción establece que las entidades del Gobierno nacional deben trabajar de manera articulada para llegar al 30 de noviembre con las medidas de preparación dispuestas, antes de los periodos que podrían presentar mayores riesgos.
En el ámbito municipal, los alcaldes deberán convocar sus consejos de gestión del riesgo, actualizar las estrategias de respuesta a emergencias y los planes de contingencia, identificar fuentes alternas de abastecimiento de agua y garantizar la vigencia de los convenios con los cuerpos de bomberos.
Los gobernadores, por su parte, tendrán la responsabilidad de coordinar las acciones departamentales, acompañar a los municipios con menor capacidad operativa y establecer con qué personal, equipos y recursos cuenta cada territorio para responder a las emergencias.
Cuando la capacidad de un municipio resulte insuficiente, los departamentos deberán prestar apoyo y facilitar la articulación con las entidades nacionales.
Los ministerios y demás organismos del Estado tendrán responsabilidades específicas en asuntos como la protección de los ecosistemas, el suministro de energía, el abastecimiento de agua potable, la producción de alimentos, la salud, el transporte y la seguridad.
También se prevé que las empresas prestadoras de los servicios de acueducto y energía activen y reporten sus planes de emergencia y contingencia, bajo la vigilancia de la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios.

UNGRD coordinará la respuesta nacional
La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) tendrá a su cargo la articulación de las entidades que integran el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres.
Entre las medidas anunciadas se encuentra la consolidación de la información de los diferentes sectores en una plataforma común, con el propósito de facilitar la toma de decisiones y mejorar la coordinación entre las autoridades.
La entidad también prevé apoyar a los territorios cuya capacidad de respuesta sea superada, con la participación de las Fuerzas Militares, la Policía Nacional, la Defensa Civil Colombiana, la Cruz Roja Colombiana y los cuerpos de bomberos.
La estrategia pretende que la atención de las emergencias no dependa exclusivamente de los recursos disponibles en cada municipio y que las solicitudes de apoyo puedan gestionarse de manera coordinada.
El documento oficial subraya que la preparación debe traducirse en acciones concretas en los territorios y no limitarse a la elaboración de planes administrativos.

Nueva herramienta para anticipar incendios forestales
Como parte de las medidas preventivas, la UNGRD desarrolló una aplicación tecnológica para identificar zonas con recurrencia de incendios forestales y conocer las capacidades disponibles para atender este tipo de emergencias.
La herramienta integra información correspondiente al periodo 2014-2026 procedente de MapBiomas, Wildfire Solution de OroraTech y el sensor satelital VIIRS.
Mediante mapas de calor y consultas por mes, permite identificar municipios y departamentos con mayor recurrencia de puntos de calor, comparar registros históricos y reconocer patrones que puedan orientar las acciones de prevención.
También facilita la comparación de los periodos 2015-2016 y 2023-2024 con el promedio histórico comprendido entre octubre y mayo, como referencia para la preparación durante el periodo de octubre de 2026 a mayo de 2027.
El sistema incorpora, además, información sobre los recursos disponibles en los territorios para atender incendios forestales y un asistente virtual para consultar los datos incluidos en la aplicación.
La finalidad es mejorar la capacidad de las autoridades para identificar las zonas prioritarias, organizar los recursos y orientar sus decisiones antes de que los incendios alcancen dimensiones que dificulten su control.
El Niño no significa que dejará de llover
Uno de los mensajes centrales del IDEAM y la UNGRD es que la presencia de El Niño no implica la desaparición de las lluvias en el territorio colombiano.
Octubre y noviembre corresponden habitualmente a la segunda temporada de mayores precipitaciones del año. Sin embargo, la influencia del fenómeno podría ocasionar lluvias inferiores a los valores esperados.
El documento identifica las regiones Andina, Pacífica y Caribe entre las zonas en las que se desarrolla esta temporada de precipitaciones.
Por ello, las autoridades advierten que los planes de contingencia deben contemplar tanto los riesgos asociados con las condiciones secas como las emergencias que pueden producirse durante los periodos lluviosos. El comportamiento climático varía según la región, la época del año y las condiciones locales.
En consecuencia, la preparación no puede concentrarse exclusivamente en los incendios forestales o la reducción de los caudales. También debe considerar la posibilidad de emergencias relacionadas con las lluvias, particularmente durante octubre, noviembre y comienzos de diciembre.

Un llamado a las autoridades y a la ciudadanía
El Gobierno nacional hizo un llamado a los alcaldes, gobernadores, organismos de respuesta, empresas de servicios públicos y comunidades para que adopten medidas preventivas desde ahora.
Entre las recomendaciones para la ciudadanía figuran el uso eficiente del agua y la energía, la prevención de quemas y fogatas en zonas de vegetación, el reporte oportuno de incendios y el seguimiento de las orientaciones de las autoridades locales.
El IDEAM continuará con el monitoreo de las condiciones oceánicas y atmosféricas y la divulgación de información científica sobre la evolución del fenómeno. La UNGRD, entretanto, hará seguimiento a los compromisos institucionales y coordinará las acciones de preparación y respuesta.
El principal desafío para Colombia será convertir las proyecciones climáticas en medidas efectivas de prevención.La disponibilidad de agua, la protección de los ecosistemas, la capacidad de los cuerpos de bomberos y la preparación de los municipios serán factores determinantes para reducir los impactos que pueda ocasionar El Niño durante los próximos meses.
Fuente: comunicado oficial del Gobierno nacional, IDEAM y UNGRD, fechado el 8 de octubre de 2026.










