Un voraz incendio destruyó once viviendas en el barrio Carpinelo de la comuna 3 en Medellín, Antioquia, la noche del domingo 26 de abril, dejando decenas de familias desplazadas y sin hogar. El siniestro, que se declaró alrededor de las 8:30 p.m., tuvo su origen en una chatarrería que opera desde hace veinte años en la zona, según testimonios de residentes y del propio propietario, Orlando de Jesús Lopera. Las llamas se propagaron rápidamente desde el establecimiento de chatarra hacia las viviendas aledañas, consumiendo gran parte de las estructuras pese a los intentos iniciales por controlarlo.
Juan David Yepes, instructor de gimnasio y uno de los damnificados, jugó un rol heroico al priorizar la salvación de cinco personas con las que convivía, alertándolas con urgencia ante el avance del fuego. Su vivienda resultó con el 80% de su estructura destruida, sostenida precariamente por barras improvisadas por los vecinos. Yepes relató cómo, al percatarse del peligro, gritó “Negro, salga, que esto se está quemando”, y al inspeccionar vio chispas intensas, intentando apagarlas con una manguera sin éxito. Mientras tanto, Orlando de Jesús Lopera, dueño de la chatarrería, describió el inicio del desastre: “Algo comenzó a chispear y de un momento a otro todo se prendió”.
Testimonios entre culpas y resignación
Al día siguiente, Lopera procedía a retirar la chatarra calcinada, acatando instrucciones de las autoridades, a las que se refirió con resignación: “Solo hago lo que ellas digan”. Sin embargo, enfrenta señalamientos de algunos vecinos que lo responsabilizan por el incendio y exigen que su negocio abandone el barrio, aunque él defiende su legalidad: “Algunos vecinos han sido muy conscientes de lo que pasó, pero otros me han echado la culpa de todo lo que pasó. Un señor, incluso, me dijo que mi negocio tenía que salir del barrio, pero yo tengo todos los permisos”. Yepes, por su parte, expresaba la dura realidad de la reconstrucción: “Solo estaba esperando el momento para sacar los escombros y pensar cómo iba a empezar de cero”.
“Algo comenzó a chispear y de un momento a otro todo se prendió”
Orlando de Jesús Lopera, propietario de la chatarrería
Las autoridades locales investigan las causas exactas del incendio, mientras las familias afectadas enfrentan la pérdida total de sus bienes materiales y la incertidumbre de reconstruir sus vidas en medio de la precariedad. Decenas de personas quedaron sin techo, y la tensión en el barrio Carpinelo persiste por la presencia de la chatarrería, que algunos residentes ven como un riesgo latente pese a sus permisos.
“Negro, salga, que esto se está quemando. Cuando voy a mirar, sí, veo puras chispas; traté de apagar el fuego con una manguera”
Juan David Yepes, instructor de gimnasio y damnificado












