Desde el próximo año, en 2026, los trabajadores independientes en Colombia, que suman cerca de 9,8 millones y representan más del 40 por ciento de la fuerza laboral total, podrán optar por cotizar exclusivamente a pensión sin necesidad de pagar aportes a salud, siempre y cuando cuenten con cobertura en este último régimen como beneficiarios o en el subsidiado. Esta medida surge como parte de los ajustes en los aportes a la seguridad social derivados del aumento del salario mínimo del 23,7 por ciento, anunciado con base en datos de octubre de 2025, y aplicable en todo el territorio nacional. La novedad busca aliviar la carga para quienes perciben ingresos bajos o irregulares, como los contratados por prestación de servicios, cuya base de cotización se calcula sobre el 40 por ciento de sus ingresos mensuales.
El salario mínimo para 2026 se fijará en 1.750.905 pesos como base, más un auxilio de transporte de 249.095 pesos, lo que eleva el total a 2.000.000 pesos mensuales, beneficiando directamente a más de 2,4 millones de personas en esta categoría. Para los empleados dependientes, los aportes equivalen al 4 por ciento en salud, unos 70.000 pesos, y otro 4 por ciento en pensión, también 70.000 pesos, sumando 140.000 pesos mensuales. En el caso de los independientes, los aportes mínimos ascienden a 218.863 pesos en salud, 280.145 pesos en pensión y 9.140 pesos en riesgos laborales (ARL), para un total de 508.148 pesos, un incremento significativo frente a los 413.129 pesos de 2025. Los porcentajes generales se mantienen en 12,5 por ciento para salud, 16 por ciento para pensión y 0,522 por ciento para ARL, que varía según el riesgo de la actividad.
Impacto en trabajadores informales y por días
Esta reforma, amparada en la Ley 2466, orienta especialmente a trabajadores por días, desempleados, informales o de bajos ingresos, permitiendo cotizaciones flexibles de entre 15 y 21 días, equivalentes a unos 262.000 pesos por tres semanas. La base gravable excluye el auxilio de transporte, y el registro en el PILA resulta esencial para acumular semanas cotizadas. En pensiones, el empleador aporta el 12 por ciento y el empleado el 4 por ciento, mientras que en salud lo hace en 8,5 y 4 por ciento respectivamente, lo que encarece los pagos mínimos para independientes pero abre opciones para evitar duplicidades en salud.
El aumento del salario mínimo genera estos ajustes obligatorios en los aportes, facilitando que quienes ya tienen cobertura en salud por otros medios se enfoquen solo en pensión, promoviendo mayor inclusión en el sistema sin sobrecargas innecesarias, en un contexto donde la informalidad sigue siendo un desafío clave para la economía colombiana.















