Un hecho insólito ocurrió durante la jornada de la segunda vuelta presidencial en Colombia, cuando un perro apareció pintado con rayas de tigre en un puesto de votación de Barranquilla, desatando una ola de rechazo y críticas por presunto maltrato animal. Las imágenes, difundidas a través de redes sociales por el usuario @ColombiaOscura, mostraron al animal con el cuerpo cubierto de pintura naranja y negra, simulando el pelaje de un felino, mientras sus patas blancas quedaron contrastando con las franjas oscuras. Los dueños del canino no fueron identificados, pero la escena generó indignación entre ciudadanos y organizaciones animalistas que pidieron a las autoridades una investigación para evitar que situaciones similares se repitan.
La escena, registrada el 21 de junio, en pleno desarrollo de la votación que definiría al próximo mandatario de los colombianos, fue interpretada por algunos como un acto festivo o de propaganda política, mientras que para otros representó una muestra de la degradación social. En las imágenes se aprecia al perro aparentemente tranquilo, y aunque el artículo que difundió el caso señaló que el animal «no se ve afectado por la situación», la controversia se centró en el uso de la tinta y el contexto electoral. Las reacciones en redes sociales no se hicieron esperar y reflejaron posturas encontradas.
Reacciones divididas entre la indignación y la disculpa
Usuarios en plataformas como X, antes Twitter, expresaron su malestar con frases como «Definitivamente se nota la degradación a la que ha llegado el país», mientras que otros intentaron relativizar el hecho al compararlo con otras formas de maltrato: «Prefiero una y mil veces que hagan eso y no que le estén pegando, el dilema es la tinta con la que lo hicieron». Sin embargo, la crítica más directa llegó de quienes señalaron la incongruencia del acto: «En lugar de haber pintado el perrito, se hubieran pintado ellos».
«Definitivamente se nota la degradación a la que ha llegado el país»
Usuario en redes sociales
Organizaciones animalistas y ciudadanos comunes se sumaron al clamor para que las autoridades locales investiguen lo ocurrido y sancionen a los responsables, si se comprueba que hubo daño al animal. La polémica se enmarcó en una jornada electoral que movilizó a más de 400 mil miembros de la fuerza pública y habilitó a 41 millones de colombianos para votar hasta las 4:00 p.m.
El contexto electoral y la atención pública
Durante ese mismo día, las tendencias en Google mostraron que el candidato Abelardo de la Espriella lideró las búsquedas a nivel nacional frente a Iván Cepeda, con un promedio de 66 consultas por hora contra 60, reflejando el interés del electorado. En la primera vuelta, celebrada el 31 de mayo, De la Espriella había obtenido 10.361.499 votos (43,74%) y Cepeda 9.688.361 sufragios (40,90%). Las encuestas de junio, realizadas por firmas como AtlasIntel, Guarumo/Ecoanalítica y CB Global Data, le daban a De la Espriella una ventaja de hasta ocho puntos porcentuales y una intención de voto del 53%, mientras que en la plataforma Polymarket el 88% de los pronósticos apostaban por su victoria. La distribución geográfica de las búsquedas mostraba que Cepeda lideraba en Risaralda, Casanare y Caldas, mientras que De la Espriella predominaba en Caldas, Sucre y Córdoba.
En medio de este ambiente electoral, el caso del perro pintado se convirtió en un símbolo de la tensión entre lo festivo y lo ético, recordando a la ciudadanía que los animales no son objetos de decoración ni herramientas de campaña. Las autoridades no se han pronunciado oficialmente, pero la presión social aumenta para que se investigue este episodio y se evite que se naturalice el maltrato animal en cualquier contexto.












