Informalidad laboral en Colombia sigue en 54.7% pese a reformas

Compartir en redes sociales

El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) reveló que el 54.7% de los trabajadores colombianos se encuentra en la informalidad laboral, una cifra que, aunque representa una leve disminución de 1.2 puntos porcentuales frente al 55.9% registrado en el mismo trimestre de 2025, sigue evidenciando que más de la mitad de la población ocupada carece de seguridad social y pensión garantizada. El dato corresponde al Boletín Técnico de Ocupación Informal para el trimestre móvil marzo-mayo de 2026, una medición que abarca tanto el total nacional como las 13 y 23 principales ciudades y áreas metropolitanas, además de los centros poblados y el área rural dispersa.

La publicación de este informe se da en un contexto de intenso debate económico, marcado por el reciente aumento del salario mínimo a dos millones de pesos mensuales, un incremento del 23.7% decretado por el Gobierno de Gustavo Petro bajo la figura del «salario vital», y por el primer año de implementación de la Reforma Laboral. A nivel de las 13 ciudades y áreas metropolitanas, la informalidad se ubicó en 40.7%, una reducción de 1.6 puntos porcentuales frente al 42.3% del año anterior, mientras que en las 23 ciudades y áreas metropolitanas el indicador fue de 41.9%, con una caída de 1.7 puntos porcentuales. La brecha más profunda se mantiene en los centros poblados y el área rural disperso, donde la informalidad alcanza el 82.9%, aunque también registró una leve mejoría de 0.9 puntos porcentuales.

El análisis por género revela que la informalidad afecta de manera diferenciada a hombres y mujeres. A nivel nacional, el 57% de los hombres ocupados están en la informalidad, una reducción de 0.8 puntos porcentuales frente al 57.8% de 2025, mientras que en las mujeres la cifra es de 51.5%, con una disminución más pronunciada de 1.7 puntos porcentuales. En las 13 principales ciudades, la brecha se invierte: la informalidad femenina es de 39.8%, con una caída significativa de 2.3 puntos porcentuales, mientras que la masculina se sitúa en 41.5%, con una reducción de un punto porcentual. El tamaño de la empresa es un factor determinante, pues en las microempresas la informalidad alcanza el 84.5%, mientras que en las pequeñas empresas es de 21.5%, en las medianas de 5.2% y en las grandes de apenas 2.4%.

El informe, que mide la proporción de personas ocupadas informales respecto al total de ocupados, se conoce en medio de la polémica generada por el aumento del salario mínimo a dos millones de pesos mensuales, un incremento del 23.7% decretado por el Gobierno de Gustavo Petro, y en el contexto del primer año de implementación de la Reforma Laboral. Aunque la tendencia general es a la baja, la informalidad sigue siendo un fenómeno estructural que golpea con mayor fuerza a los hombres, con un 57% a nivel nacional, frente al 51.5% de las mujeres. En las 13 ciudades, la situación se invierte ligeramente: la informalidad masculina es de 41.5% y la femenina de 39.8%, siendo esta última la que experimentó la mayor reducción interanual, con una caída de 2.3 puntos porcentuales.

La sobrerregulación y el riesgo de la informalidad

Los datos se publican en medio de la controversia generada por el aumento del salario mínimo a dos millones de pesos mensuales, un incremento del 23.7% decretado por el Gobierno Nacional, y en el marco del primer año de implementación de la Reforma Laboral. Para Andrés Monroy Fonseca, gerente de Servicios Legales y Tributarios de Crowe Co., el impacto de estas medidas en la generación de empleo formal es difícil de estimar con precisión, pero advierte sobre los riesgos de la sobrerregulación. «Es claro que cuando la regulación pasa a ser muy estricta, el empresario corre el riesgo de la informalidad», señaló el experto, quien considera que el aumento de los costos laborales puede incentivar a los empleadores a buscar vías alternas para evitar las cargas impositivas y prestacionales.

Brechas de género y tamaño empresarial

El informe del Dane también desglosa la informalidad por género, mostrando que los hombres son los más afectados a nivel nacional, con un 57%, frente al 51.5% de las mujeres. Sin embargo, en las 13 ciudades la tendencia se revierte: la informalidad femenina es de 39.8%, con una reducción de 2.3 puntos porcentuales, mientras que la masculina es de 41.5%, con una caída de un punto porcentual. El tamaño de la empresa es otro factor crítico: en las microempresas, la informalidad alcanza el 84.5%, una cifra que contrasta drásticamente con el 21.5% de las pequeñas empresas, el 5.2% de las medianas y el 2.4% de las grandes compañías.

El riesgo de la sobrerregulación

Los datos se divulgan en medio de un intenso debate sobre el impacto de las políticas laborales del Gobierno. Para Andrés Monroy Fonseca, gerente de Servicios Legales y Tributarios de Crowe Co., la relación entre regulación e informalidad es directa. El experto advierte que, aunque es difícil estimar con precisión el efecto negativo en la generación de nuevos empleos, la sobrerregulación aumenta el riesgo de que los trabajadores queden por fuera del sistema formal. «Es claro que cuando la regulación pasa a ser muy estricta, el empresario corre el riesgo de la informalidad», afirmó Monroy Fonseca, en un análisis que cobra relevancia justo cuando el país evalúa los primeros resultados de la reforma que busca ampliar las garantías laborales.

El Dane también detalló que, entre las ciudades del país, Sincelejo se destaca como la de mayor proporción de informalidad laboral, aunque no se especificaron las cifras concretas de todas las urbes en el boletín. Por tamaño de empresa, la radiografía es contundente: en las microempresas, la informalidad alcanza el 84.5%, mientras que en las pequeñas empresas baja al 21.5%, en las medianas al 5.2% y en las grandes al 2.4%. La brecha de género también es notoria en las 13 ciudades, donde la informalidad femenina se redujo 2.3 puntos porcentuales, pasando de 42.1% a 39.8%, mientras que la masculina cayó un punto porcentual, de 42.5% a 41.5%.

«Es claro que cuando la regulación pasa a ser muy estricta, el empresario corre el riesgo de la informalidad»

Andrés Monroy Fonseca, gerente de Servicios Legales y Tributarios de Crowe Co.

El contexto de la medición no puede entenderse sin la polémica que rodea el incremento salarial y la reforma laboral. Para el experto Andrés Monroy Fonseca, resulta complejo estimar con precisión el impacto negativo en la generación de nuevos empleos, pero advierte que la sobrerregulación aumenta el riesgo de que más trabajadores terminen en la informalidad. La ciudad de Sincelejo fue identificada como la de mayor proporción de informalidad laboral, aunque el Dane no detalló las cifras concretas de todas las urbes en el boletín técnico. En un escenario donde el costo de la formalidad se incrementa, el reto para el país sigue siendo cómo equilibrar las garantías laborales con la capacidad de las empresas, especialmente las microempresas, para absorber la nueva regulación sin expulsar a más trabajadores al sector informal.

Sigue leyendo