El inmigrante colombiano Joan Sebastián Durán Guerrero, de 26 años, fue abatido por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) durante un operativo en Biddeford, Maine, el lunes 13 de julio de 2026. La víctima, que contaba con permiso de trabajo y número de Seguridad Social, se encontraba frente a su hija de tres años cuando los agentes abrieron fuego. El caso ha provocado fuertes pronunciamientos de las líderes demócratas Kamala Harris, exvicepresidenta de Estados Unidos, y Hillary Clinton, exsecretaria de Estado, quienes rechazaron el hecho a través de la red social X.
Harris afirmó que, según el reporte oficial, Durán Guerrero “no era el objetivo de su operativo”, y señaló que es la segunda vez en una semana que agentes del ICE matan a una persona que no era el blanco de su procedimiento. La exvicepresidenta exigió “una investigación inmediata, independiente y transparente” y que “cualquier responsable de irregularidades debe rendir cuentas”. En su mensaje, escribió: “Joan Sebastián Durán Guerrero debería seguir con vida”. Por su parte, Hillary Clinton fue contundente al afirmar: “La administración de Trump no está devolviendo a Estados Unidos a un pasado nostálgico. Está sumiendo a los niños y a las familias en un presente terrible”. Ambas declaraciones se producen en el marco de las políticas migratorias impulsadas por el presidente Donald Trump.
Una vida truncada en busca de un futuro mejor
Joan Sebastián Durán Guerrero había servido en el Batallón Guardia Presidencial durante el gobierno de Iván Duque antes de emigrar a Estados Unidos con su esposa y su hija hace aproximadamente tres años. En Bucaramanga, donde creció, sus vecinos lo recuerdan como un joven trabajador y de buen corazón. Nayibe Ayala, vecina de la familia en el barrio La Victoria, declaró: “Lo vi crecer, lo vi graduarse de bachiller y siempre fue un joven de buen corazón. Era muy trabajador y juicioso, le ayudaba a sus papás y era muy dedicado a su hogar”. Ayala agregó que Durán Guerrero “se fue buscando un futuro y estaba contento porque le estaba yendo bien. Tenía un carro, hacía domicilios y tenía dos trabajos. Él se dedicaba a lo que fuera con tal de sacar adelante a su familia”. Además, se conoció que la víctima era votante del presidente electo colombiano Abelardo de la Espriella, quien se ha mostrado afín a las políticas de control migratorio en Estados Unidos.
Velatón en Bucaramanga y campaña de apoyo en EE. UU.
La noche del martes 14 de julio, a las 7:00 p. m., se realizó una velatón en el barrio La Victoria de Bucaramanga, sector donde Durán Guerrero creció. Familiares, amigos y vecinos se congregaron con velas blancas, oraciones y muestras de solidaridad para acompañar a sus padres, esposa e hija en medio del dolor. Mientras tanto, en Estados Unidos, una campaña de donaciones lanzada para apoyar a la familia del fallecido superó los 100.000 dólares en pocas horas, con cerca de 1.800 donaciones individuales. Los recursos están destinados a cubrir gastos legales, funerarios y el traslado del cuerpo a Colombia, proceso que adelanta la familia desde Bucaramanga.
El caso ha generado exigencias por parte de organizaciones de derechos humanos para que se realice una investigación independiente sobre los hechos. Mientras tanto, la comunidad colombiana en Estados Unidos y diversos sectores políticos han manifestado su consternación y reclaman justicia para Joan Sebastián Durán Guerrero, cuya muerte, ocurrida frente a los ojos de su pequeña hija, ha conmovido a ambos países.












