Internos de La Picota en Bogotá confrontan a ministro Idárraga por falta de agua, comida y extorsiones

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Durante una visita del ministro de Justicia encargado, Andrés Idárraga, a la cárcel La Picota en Bogotá, un grupo de internos, en su mayoría venezolanos, lo confrontaron públicamente con duras denuncias sobre las precarias condiciones en las que viven. Liderados por un vocero no identificado, los reclusos gritaron y aplaudieron mientras exigían soluciones a la falta de agua, comida y medicinas, además de revelar extorsiones perpetradas por líderes de pabellón y funcionarios de Interpol, y rechazaron de plano las extradiciones recientes hacia Venezuela, a la que calificaron como una dictadura en conflicto.

El incidente evidenció problemas crónicos en el sistema penitenciario colombiano. Los internos reportaron que el suministro de agua es intermitente, limitado a solo una o dos horas diarias, lo que les impide incluso bañarse durante días completos, y que a veces permanecen encerrados sin alimentos adecuados, con comidas contaminadas por ratas. Daniel Fernando Gutiérrez, director del Inpec, acompañaba al ministro en el recorrido cuando estalló la protesta, que dejó al descubierto temores a represalias por parte de los denunciados.

Voces de indignación desde las celdas

El vocero de los internos no escatimó en palabras para describir la realidad cotidiana. Expresó el descontento colectivo al afirmar que enfrentan carencias básicas y abusos sistemáticos, mientras cuestionaba la política de extradiciones.

«No hay agua, no hay comida, no hay medicina. Viven aquí extorsionándonos. Interpol son unos malandros, son unos ladrones».

Vocero interno, cárcel La Picota

«Nos van a mandar a una dictadura… aquí hay gente que ni siquiera tiene cómo comer. La comida llega hecha con ratas. No nos vengan a mentir en la cara».

Vocero interno, cárcel La Picota

«Si nos van a enviar a otros países en conflicto, como Venezuela, donde hay guerra y represión, deben hablar de esto de frente. Maduro está preso, gracias a Dios, en una cárcel federal. ¿Por qué nunca lo han reconocido? ¿Por qué mantienen relaciones con un gobierno ilegítimo? Esas son las preguntas que hacemos y necesitamos respuestas claras».

Vocero interno, cárcel La Picota

«Usted puede vivir en su casa 24 horas con agua, nosotros no. Una hora con agua, dos horas con agua. A veces nos encierran sin comer, a veces sin bañarnos».

Vocero interno, cárcel La Picota

Otro interno añadió una reflexión más amplia sobre la responsabilidad individual y colectiva en medio de las dificultades compartidas.

«Cada quien asume las consecuencias de sus actos, pero las dificultades afectan a todos por igual».

Otro interno, cárcel La Picota

Promesas de mejora del Gobierno

Frente a las acusaciones, el ministro Idárraga respondió enfatizando el compromiso del Estado con la atención integral a los privados de la libertad, particularmente en salud, rehabilitación y reintegración social. Anunció avances en la restablecimiento de obras penitenciarias en distintas regiones del país y programas para evitar que los liberados queden desamparados.

«Que nadie se encuentre sin su derecho a la salud. Vamos a avanzar, restablecer obras en distintas partes del país y asegurarnos de que quienes salgan de la cárcel no queden solos, sin empleo ni ayuda psicológica. Necesitamos que el Estado se vuelque sobre el privado de la libertad».

Andrés Idárraga, ministro de Justicia encargado

«Van a tener una segunda oportunidad. No van a esperar a que salgan y queden por allá solos».

Andrés Idárraga, ministro de Justicia encargado

La visita, que buscaba inspeccionar las instalaciones, terminó convirtiéndose en un espejo de los desafíos persistentes del Inpec, donde las extradiciones a Venezuela —aprobadas recientemente— generan particular controversia entre los afectados, quienes ven en ellas un riesgo inminente de represión política.

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