Óscar Galves, interventor de Nueva EPS, atribuyó la muerte del niño Kevin Acosta, de siete años y con diagnóstico de hemofilia, a un accidente en bicicleta ocurrido antes de la aplicación programada de su medicamento, y no a retrasos en la entrega de la dosis por parte de la entidad. Según Galves, la madre del menor realizó múltiples solicitudes de portabilidad de cobertura médica que interrumpieron el cronograma de tratamiento, cuya última dosis se aplicó el 14 de diciembre pasado, con la siguiente programada inicialmente para el 27 de enero y reprogramada al 10 de febrero. El accidente sucedió el 8 de febrero en un polideportivo de Pitalito, Huila, donde Kevin sufrió un trauma craneoencefálico severo y fractura de cráneo que desencadenó una hemorragia cerebral, falleciendo el 13 de febrero.
El interventor detalló que el tratamiento, que se administra cada 28 días, se vio afectado por los trámites administrativos derivados de las portabilidades solicitadas por la madre: primero, un traslado desde Huila hacia Santander, donde se asignó de inmediato una IPS especializada en hemofilia, y luego, el 28 de enero, una nueva solicitud para retornar a Pitalito, Huila, acercándose personalmente a las oficinas de Nueva EPS en esa zona. Tras el accidente del 8 de febrero, el niño fue trasladado el 9 de febrero en ambulancia aérea al hospital OMI en Bogotá, donde se le aplicó una dosis ese mismo día. Antes del siniestro, Kevin se encontraba estable y jugaba en bicicleta. La entrevista de Galves se concedió el 18 de febrero a La FM, en respuesta a las críticas dirigidas al Gobierno nacional y a Nueva EPS por presuntos retrasos en la entrega de medicamentos.
Explicación del interventor sobre los hechos
Galves enfatizó que el «ir y venir» de portabilidades impidió la dosis de enero, pero se gestionó rápidamente la reprogramación para el 10 de febrero, y negó cualquier demora atribuible a la entidad más allá del tránsito administrativo entre IPS.
“El paciente sufría una hemofilia y estaba con su tratamiento permanente hasta el 14 de diciembre del año pasado. La mamá solicitó una portabilidad, es decir, un traslado del paciente con el tratamiento al departamento de Santander. Se actuó de inmediato y se le consiguió una IPS que manejara la cohorte de hemofilia en Santander”
Óscar Galves, interventor de Nueva EPS
“El tratamiento estaba programado para el 27 de enero, pero el 28 de enero en la mañana la señora se acercó a las oficinas de la Nueva EPS nuevamente en el Huila a solicitar portabilidad de Santander hacia Pitalito, Huila”
Óscar Galves, interventor de Nueva EPS
“Lamentablemente, este ‘ir y venir’ no hizo posible colocarle la dosis del mes de enero, pero se programó para aplicarle su dosis el 10 de febrero. El 8 de febrero el niño tuvo un accidente en bicicleta en un polideportivo, sufriendo un trauma craneoencefálico severo y fractura de cráneo, lo que desencadenó una hemorragia cerebral»
Óscar Galves, interventor de Nueva EPS
“El medicamento se aplica cada 28 días. Lamentablemente, el tránsito administrativo de una IPS a otra nos demoró unos días, pero como le digo, el paciente ya estaba programado para el 10 de febrero”
Óscar Galves, interventor de Nueva EPS
“No, está registrado y está comprobado que el último tratamiento aplicado al joven Kevin fue el 14 de diciembre del 2025”
Óscar Galves, interventor de Nueva EPS
Este caso se enmarca en la crisis financiera que atraviesa Nueva EPS, agravada por embargos judiciales ordenados por cuatro jueces sobre todas sus cuentas, incluidas las inembargables, lo que ha generado denuncias generalizadas sobre el servicio y ha intensificado el escrutinio sobre la gestión del interventor en medio de las polémicas por la atención a pacientes vulnerables como Kevin Acosta.















