Un edificio de cinco pisos del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) en Bogotá se ha convertido en un símbolo del despilfarro de recursos públicos: permanece inconcluso desde 2014, pese a que en ese entonces se invirtieron más de $4.600 millones para su construcción. La obra, ubicada en el barrio Centenario de la localidad Rafael Uribe Uribe, debía albergar a unos 70 funcionarios, pero doce años después apenas alcanza un avance del 76%, según el más reciente corte de la Oficina de Control Interno Disciplinario del ICBF. La situación se agravó con un nuevo contrato firmado en 2024 para su adecuación y finalización, el cual también presenta incumplimientos, lo que mantiene a la comunidad en la incertidumbre y ha desatado nuevas denuncias.
Wilfredo Pulido, residente del barrio Centenario con más de tres décadas viviendo en el sector, ha sido una de las voces más críticas. En declaraciones recogidas por Caracol Radio, Pulido señaló que la obra lleva más de tres años en proceso y debió ser entregada hace tiempo, pero permanece inconclusa, perjudicando a toda la comunidad. Según el ciudadano, los funcionarios que debían trabajar en ese edificio actualmente laboran hacinados en otra sede cercana, mientras que la estructura abandonada se ha convertido en un foco de delincuencia y afecta la estética del sector. «No sabemos qué van a hacer de esta obra porque hemos tocado varias puertas y nadie nos da respuesta, dicen que lo van a demoler, que lo van a dejar, pero al final no hacen nada con ese elefante blanco», afirmó Pulido, citado también por Infobae Colombia, donde agregó: «Sean claros con la comunidad, ese edificio ahí sin prestar ningún servicio se ve terrible para el sector, hay delincuencia, su fachada es horrible y no hace nada acá. Denle este lugar a los niños y a las madres, ellos lo necesitan, ojalá que la próxima vez que venga algún medio por acá sea para su inauguración y no para otra denuncia».
Un historial de promesas incumplidas
El proyecto original, iniciado en 2014 con una inversión que superó los $4.600 millones, quedó paralizado sin explicaciones claras. Doce años después, con un nuevo contrato firmado en 2024 que tampoco ha cumplido con los plazos establecidos, la comunidad denuncia que las respuestas oficiales han sido evasivas, mencionando posibles demoliciones o terminaciones sin acciones concretas. La nueva administración del ICBF, que asumió en el actual gobierno, habría encontrado el edificio como un «elefante blanco» y prometió revisar los procesos contractuales para evitar nuevos descalabros. No obstante, los vecinos exigen soluciones definitivas.
«Lleva más de tres años en obra, iba a ser entregada hace tiempo, pero está inconclusa, sigue ahí perjudicando a toda la comunidad. Supuestamente era para 75 funcionarios, pero ellos están hacinados en otra sede cercana. No sabemos qué van a hacer de esta obra porque hemos tocado varias puertas y nadie nos da respuesta, dicen que lo van a demoler, que lo van a dejar, pero al final no hacen nada con ese elefante blanco.»
Wilfredo Pulido, ciudadano del barrio Centenario
Mientras tanto, el ICBF enfrenta el reto de administrar un presupuesto récord de $11,9 billones para 2027, según el Decreto 1599 de 2026, con el que se proyecta atender a 1,8 millones de beneficiarios en más de 65.000 unidades de servicio. En un comunicado oficial, la entidad aseguró que «la transformación también tendrá como prioridad el manejo transparente y riguroso de los $11,9 billones presupuestados para 2027 en el Icbf, buscando que los recursos lleguen efectivamente a quienes los necesitan». Asimismo, señaló que «el Icbf busca que su renovación se traduzca en resultados concretos que permitan mejorar los servicios, mayor eficiencia institucional, transparencia en el uso de los recursos y una gestión enfocada en la niñez y la familia de toda la patria». Sin embargo, para los habitantes del barrio Centenario, estas promesas suenan vacías mientras el edificio fantasma sigue en pie, sin prestar ningún servicio a la comunidad que tanto lo necesita. La pregunta que flota en el aire es si la próxima visita de un medio de comunicación será para inaugurar un centro que sirva a los niños y madres, o para registrar una nueva denuncia de un elefante blanco que ya acumula doce años de abandono.










