Inversión extranjera en Colombia cae 31% y completa 15 meses por debajo de US$1.000 millones

Compartir en redes sociales

La inversión extranjera directa en Colombia sufrió una caída del 31 por ciento en julio de 2026, al registrar apenas 629 millones de dólares, frente a los 914 millones del mismo mes del año anterior. Así lo reveló el más reciente reporte de balanza cambiaria del Banco de la República, que también confirmó que la IED completa 15 meses consecutivos por debajo de la barrera de los 1.000 millones de dólares, una racha que comenzó en abril de 2025, cuando se ubicó en 1.010 millones. El dato de julio corresponde al último mes del gobierno de Gustavo Petro y evidencia una tendencia a la baja que ya acumula dos años de caídas de doble dígito.

El informe del Emisor señala que las divisas provenientes del petróleo y sus derivados representan la mayor contribución al ingreso de inversión extranjera en el país. En julio, el sector de petróleo y minería captó 778 millones de dólares, mientras que el resto de la economía registró un saldo negativo de 150 millones de dólares: en los sectores no extractivos ingresaron 186 millones, pero salieron 336 millones. Este comportamiento refleja una creciente concentración de la inversión foránea en actividades extractivas, mientras que otros sectores muestran una pérdida de terreno.

Remesas, el contrapunto positivo

En contraste con la inversión, las remesas mantienen un comportamiento opuesto y completaron 25 meses consecutivos por encima de los 1.000 millones de dólares. Esta racha se extiende desde junio de 2024, cuando llegaron a 1.017 millones. Actualmente, las remesas representan entre el 2,8 y el 3 por ciento del Producto Interno Bruto, un flujo que ha sostenido la entrada de divisas mientras la IED se contrae. La comparación con años anteriores es reveladora: en 2025 la IED sumó 11.469 millones de dólares, una caída del 16,2 por ciento frente a 2024 y del 33,2 por ciento respecto a 2022.

«Las divisas provenientes del petróleo y sus derivados representan la mayor contribución al ingreso de inversión extranjera en el país»

Banco de la República, reporte mensual de balanza cambiaria

Frente a este panorama, el ministro de Comercio, Industria y Turismo, Mauricio Gómez Amín, participó en el Foro Empresarial Japan-LAC 2026 en busca de nuevas fuentes de inversión. Durante el evento, el ministro destacó el potencial de la relación con Japón: «Japón puede significar más inversión, tecnología, empleos y nuevos mercados para Colombia. Y a eso vinimos», afirmó. Además, aseguró que «seguimos fortaleciendo nuestras relaciones comerciales con las grandes economías del mundo para convertir oportunidades internacionales en resultados concretos para los colombianos». En el foro también se anunció la movilización de 14.000 millones de dólares en financiamiento para América Latina y el Caribe por parte de Japón y el Grupo BID, una cifra en la que Colombia espera tener una participación relevante.

A inicios de julio, Gómez Amín y el presidente de la República, Abelardo de la Espriella, se reunieron con el embajador de Japón en Colombia, Shimizu Toru, para establecer una hoja de ruta bilateral. En ese mismo mes, el dólar cerró en su nivel más alto del año, a 4.386 pesos, lo que también refleja la presión cambiaria que enfrenta el país.

Capital constructivo versus capital corrosivo

Un informe titulado «Salva la autonomía estratégica de Colombia», elaborado por Colombia Risk Analysis con auspicio del Cipe, advierte sobre los riesgos del llamado «capital corrosivo». El documento señala que este tipo de inversión se caracteriza por estructuras de propiedad opacas, cumplimiento selectivo de la normativa y el uso de intermediarios para ocultar beneficiarios finales. En contraste, el «capital constructivo» tiene estructuras transparentes. El informe menciona el caso de Monómeros, bajo control de Pequiven, filial de la petroquímica estatal venezolana, como ejemplo de los riesgos que pueden generar estas inversiones. Los sectores más expuestos, según el análisis, son puertos, energía, agricultura y telecomunicaciones.

El documento recomienda implementar filtros institucionales para evaluar quién entra al país y en qué áreas, sin cerrar la puerta al capital foráneo. Colombia se mantiene entre las economías más abiertas a la IED en América Latina, pero carece de mecanismos que diferencien el capital constructivo del que erosiona la gobernanza. Este llamado coincide con la coyuntura actual: mientras la inversión extranjera se concentra en petróleo y minería, y las cifras generales siguen a la baja, el país busca diversificar sus fuentes de capital y garantizar que el que llegue sea transparente y beneficioso para la economía nacional.

Sigue leyendo