El investigador Camilo Prieto, de la Pontificia Universidad Javeriana y miembro de la Red Nuclear Colombiana, lidera una serie de estudios que exploran la implementación de energía nuclear en Colombia a través de reactores modulares pequeños, conocidos como SMR, con capacidades que van de 10 a 300 megavatios y que pueden agregarse por módulos para integrarse al sistema eléctrico nacional. Estos trabajos, realizados con supuestos adaptados a la realidad colombiana, buscan complementar las fuentes renovables, ofrecer estabilidad frente a fenómenos como El Niño, reducir emisiones de gases de efecto invernadero y fortalecer la seguridad energética del país.
El año 2025 resultó particularmente productivo para esta investigación, con proyecciones que indican costos nivelados de energía nuclear entre 77 dólares por megavatio hora para el período 2038-2043, lo que la posiciona como altamente competitiva frente al gas y el carbón. Prieto enfatiza que Colombia dispone de entre 10 y 15 años para prepararse, un plazo que no es inmediato pero tampoco ciencia ficción, y urge iniciar el debate con datos objetivos, sin miedos ni prejuicios infundados.
Competitividad y beneficios ambientales de los SMR
Los reactores modulares pequeños destacan por su bajo costo de implementación, altos estándares de seguridad y la posibilidad de reciclar combustible, como ocurre en Francia. En términos ambientales, generan solo entre 4 y 6 gramos de CO₂ por kilovatio hora, una fracción mínima comparada con los 950 gramos del carbón, y requieren apenas 7 a 10 hectáreas por teravatio hora al año. Además, ofrecen una disponibilidad superior al 90%, según datos de Estados Unidos, frente al 30-35% de la solar y eólica, lo que garantiza estabilidad al sistema eléctrico. A nivel mundial, ya hay cinco SMR operando y cuatro en construcción, incluyendo uno en Argentina, respaldados por más de 70 años de historia nuclear con solo dos accidentes graves: Chernóbil y Fukushima.
“Nuestra meta fue hacer investigación pensada desde Colombia, con supuestos colombianos, no copiando modelos extranjeros”
Camilo Prieto, investigador de la Pontificia Universidad Javeriana
Históricamente, hablar de energía nuclear en Colombia era un tabú debido a percepciones de alto riesgo, pero los estudios académicos locales están cambiando esa conversación. Estos reactores podrían reemplazar plantas térmicas contaminantes, aportar estabilidad energética y habilitar usos adicionales como la desalinización de agua en La Guajira. Actualmente, una ley nuclear avanza en el Congreso para crear la institucionalidad necesaria, incluyendo aplicaciones médicas, mientras empresas como Ecopetrol, EPM y EMCALI muestran interés, siempre que se obtenga una licencia social mediante procesos participativos.
“La energía nuclear es la fuente que menos emisiones de gases de efecto invernadero genera”
Camilo Prieto, investigador de la Pontificia Universidad Javeriana
Con modelos que demuestran su viabilidad económica y ambiental, los estudios de Prieto abren la puerta a un futuro energético más diversificado y sostenible para Colombia, invitando a la sociedad a informarse y dialogar sobre esta opción estratégica.











