En una movida que ha generado controversia en el panorama político nacional, Iván Cepeda Castro, excandidato presidencial del Pacto Histórico, recibió y presentó públicamente la credencial que lo acredita como senador de la República para el periodo 2026-2030. La formalización de este documento, otorgado en virtud del Estatuto de la Oposición, se realizó sin la presencia de Cepeda en la ceremonia oficial del Consejo Nacional Electoral (CNE), llevada a cabo en las instalaciones de Corferias en Bogotá. En su lugar, el senador envió a la activista Érika Isabel Prieto para retirar y firmar el documento, mientras que él optó por revelar la credencial a sus seguidores a través de un video difundido en sus redes sociales.
El Estatuto de la Oposición, que permite al perdedor de una contienda presidencial ocupar un escaño en el Senado, ha sido el mecanismo legal que le ha otorgado a Cepeda esta curul, luego de obtener 12.708.312 votos en las elecciones del 21 de junio, siendo derrotado por una ajustada diferencia del 0,96% frente a Abelardo de la Espriella. Este mismo estatuto también permitió que su antigua fórmula vicepresidencial, Aida Quilcué, recibiera su puesto en la Cámara de Representantes. “Siento gran orgullo en presentar al pueblo colombiano mi credencial como senador, representante y líder de la oposición en Colombia”, declaró Cepeda en el mensaje que acompañó la publicación de la imagen. “Tiene el valor de haber sido conseguida con los esfuerzos de mucha gente en el país: jóvenes, poblaciones rurales, trabajadores y trabajadoras, personas de capas medias, empresarios”, añadió, agradeciendo de manera especial a quienes “cruzaron ríos, fueron por trochas, hicieron inmensos esfuerzos en el mundo rural, en las periferias urbanas, a todos los habitantes de las grandes ciudades”.
El doble discurso y las críticas de la oposición
La decisión de Cepeda de no asistir al acto oficial del CNE no fue un simple detalle logístico, sino que se enmarca en una postura política más amplia que ha desatado fuertes críticas desde sectores rivales. El senador electo se ha negado a reconocer como legítimo al nuevo presidente y ha hecho un llamado a la desobediencia civil pacífica, basado en el incumplimiento de tres requisitos, entre los cuales mencionó específicamente la disposición del presidente electo a extraditar a Gustavo Petro. Esta postura ha sido vista como una contradicción por parte de sus opositores, quienes le señalan un doble discurso al aceptar la curul que le otorga un sistema electoral que él mismo cuestiona. Andrés Forero, senador del Centro Democrático, fue uno de los primeros en calificar la ausencia de Cepeda como una evidente contradicción con su mensaje de desobediencia civil, mientras que su copartidaria María Clara Posada cuestionó abiertamente el llamado a la desobediencia. “Si no reconoce la legitimidad del proceso, lo coherente sería renunciar al escaño, no sacar pecho por él”, afirmó Julio César Triana, representante de Cambio Radical, criticando lo que considera un doble discurso y pidiendo a Cepeda que renuncie al escaño si no reconoce la legitimidad electoral.
Frente a las críticas, Cepeda ha insistido en que la credencial no es un reconocimiento individual, sino un mandato político de sus seguidores, reafirmando su compromiso de “defender las conquistas sociales, avanzar en el cambio, hacer una oposición responsable y abierta al diálogo, pero también firme”. La tensión entre el uso de la institucionalidad para obtener una curul y el rechazo a la legitimidad del gobierno electo marca el inicio de un periodo legislativo que se anticipa polémico, con Cepeda posicionándose como una de las voces más críticas y a la vez más visibles de la oposición desde el mismo interior del Congreso.












