Jean Carlo Centeno confiesa romance secreto de seis años con Wendy Orozco, hija de Rafael Orozco

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El cantante vallenato Jean Carlo Centeno conmocionó al mundo del folclor con una revelación emotiva durante el sepelio de su compadre y ahijado Martín Elías Díaz Acosta, hijo del legendario Diomedes Díaz y padrino de su hija Victoria. En ese momento de duelo, Centeno miró al firmamento y vio cómo el cielo se ponía amarillo, interpretándolo como una señal divina que lo impulsó a tatuarse en la muñeca de su mano la «M» de Martín junto con sus iniciales, al lado de la frase «Dios bendice a mis hijos», como un homenaje eterno para llevarlo siempre consigo. Además, el artista confesó haber mantenido una relación afectiva secreta de seis años con Wendy Orozco Cabello, hija del inolvidable Rafael Orozco, caracterizada por gestos discretos como «papelitos y besitos en la mejilla», aunque nunca se formalizó románticamente.

La historia se remonta al día del sepelio de Martín Elías, quien falleció dejando un vacío profundo en Centeno, su compadre cercano. Mientras le cantaba a su ahijado entre lágrimas, Centeno recibió lo que sintió como un mensaje del más allá: «Le canté a mi ahijado y mirando hacia allá (hacia el firmamento), el cielo se pone amarillo. Y yo le canté, lloré. Y yo dije: ‘¿Qué haré? ¿Qué hago?’ Esperé que él mismo me dijera: ‘Haz algo, lo que tú quieras. Llévame en ti.’ Y me tatué. La M de Martín y las iniciales. Martín Elías». Este gesto no solo honra la memoria de Martín Elías, sino que también cierra años de rumores en el ambiente vallenato sobre la vida personal del cantante.

La relación secreta con la hija de Rafael Orozco

La conexión con Wendy Orozco duró seis años, basada en una atracción mutua que inspiró la canción «Me vas a extrañar», aunque una posible relación con Marbelle nunca se concretó. La ruptura llegó con el nacimiento del hijo de Centeno con otra mujer, atribuida a su infidelidad, dejando atrás una etapa de discreción absoluta sin correspondencia romántica plena. Estas confesiones llegan en un momento en que Centeno reflexiona sobre su salud, recordando la advertencia profética de Martín Elías: «Compadre, yo le voy a decir una cosa a usted. Míreme, mire cómo estoy yo de flaco, bonito. Le voy a decir una cosa. Opérese porque no lo quiero enterrar. Opérese porque no lo quiero enterrar».

“Ojo, tienes que bajarle el peso porque estás a cinco cuadras de un infarto”

Cardiólogo (no nombrado)

Tras esa alerta, reforzada por un diagnóstico médico que detectó nicotina en sus pulmones pese a no fumar —atribuida al humo ambiental en los conciertos donde «la gente fuma»—, Centeno se sometió a una cirugía para bajar de peso. «Por eso me lo tatué acá. Al lado de Dios bendice a mis hijos», explicó el cantante, subrayando el lazo espiritual con su compadre. Estas revelaciones no solo humanizan a figuras icónicas del vallenato, sino que disipan especulaciones que circulaban en el medio, permitiendo a Centeno cerrar un capítulo cargado de emociones y lealtades eternas.

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