El jefe negociador del Gobierno nacional con la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano (Cneb), Armando Novoa, lanzó una advertencia sobre el futuro del proceso de diálogo que se adelanta con esa organización, al señalar que atraviesa una fase crítica. En entrevista con el medio Cambio, Novoa explicó que las declaraciones del presidente electo, Abelardo de la Espriella, quien ha anunciado el desmonte de la política de Paz Total y una revisión de los acuerdos, han generado un ambiente de incertidumbre que amenaza con descarrilar los avances logrados. La transición de gobierno, sumada a la nueva estrategia de orden público y sometimiento a la justicia planteada por el mandatario electo, pone en jaque un proceso que, según Novoa, pasó de ser el de mayores progresos a uno de los que enfrenta más escepticismo.
En la actualidad, 99 integrantes de la Cneb que entregaron las armas permanecen en una Zona de Ubicación Temporal (ZUT), sin claridad sobre las garantías que el nuevo gobierno les ofrecerá. A esto se suma una demanda que cuestiona la legalidad de la mesa de diálogo y la falta de trámites administrativos básicos, como la expedición de documentos de identidad, que la Registraduría no ha podido concretar por falta de autorización del Ejecutivo entrante. Novoa advirtió que la ausencia de estos documentos limita el acceso a derechos fundamentales y dificulta el proceso de reincorporación de los desmovilizados. El panorama se complica aún más si se considera que, según el negociador, una eventual salida de la ZUT representaría un fracaso para el Estado y podría llevar a algunos de los miembros a regresar a estructuras armadas ilegales.
Llamado a la continuidad y balance de resultados
Ante este clima de incertidumbre, la Comisión de paz de la Cneb emitió una carta abierta en la que hace un llamado directo al presidente electo y al nuevo Congreso para que evalúen los resultados alcanzados. “El nuevo Parlamento y nuevo gobierno colombiano tienen una tarea inaplazable y obligatoria: la construcción de una paz estable, duradera y definitiva”, señaló el texto, que también enfatizó en la necesidad de un diálogo nacional amplio. “Nuestra organización rebelde, Cneb, apoyamos un diálogo nacional con todas las fuerzas políticas, sociales, el empresariado, comunidad internacional y organizaciones armadas, con el único propósito de terminar con el conflicto armado y allanar el camino a la paz, la democracia y la reconciliación nacional”, agregó la organización.
El proceso de diálogo con la Cneb ha reportado logros concretos en las zonas de influencia, como una reducción de homicidios y una disminución de los cultivos de hoja de coca, de acuerdo con datos del equipo negociador. Además, cerca de 15.000 familias están vinculadas al programa Renacemos, una iniciativa de desarrollo social en esas regiones. A pesar de la incertidumbre, entidades como la Defensoría del Pueblo y el Sena han mantenido su presencia en la ZUT, y las autoridades locales, incluyendo el alcalde de Valle del Guamuez, el concejo municipal y el gobernador, han manifestado su respaldo a la continuidad del proceso. Novoa, por su parte, insistió en la necesidad de revisar los avances antes de tomar decisiones definitivas que puedan poner en riesgo lo construido hasta ahora.












