Jenny Ambuila Chará, la joven que saltó a la fama en redes sociales por exhibir lujos como un Ferrari, joyas y viajes, y que posteriormente fue señalada por lavado de activos en el marco de una red de corrupción en el puerto de Buenaventura, hoy lleva una vida completamente distinta en Cali. Junto a su madre, Elba Chará Gómez, atiende directamente una heladería familiar, un negocio que ya existía desde antes del escándalo pero que en aquel entonces no operaban de forma directa. La noticia del giro radical en sus vidas se conoció luego de que el padre de la joven, Omar Ambuila, admitiera su responsabilidad ante una corte en Tampa, Florida, en 2025, marcando un desenlace judicial que llevó a madre e hija a buscar un nuevo comienzo lejos de la exposición pública.
Del brillo de las redes a la sencillez de una heladería
Jenny Ambuila se hizo conocida en 2019 cuando sus publicaciones en redes socials, mostrando un nivel de vida ostentoso e inusual para una joven sin un empleo formal aparente, se convirtieron en una pista clave para las autoridades que investigaban una red de corrupción en el puerto de Buenaventura. En medio del escándalo, tanto ella como su madre fueron vinculadas al caso por presunto lavado de dinero, aunque en ningún momento se detallaron cifras oficiales sobre los montos involucrados. Desde que estalló el proceso judicial, ambas se alejaron de las redes sociales y de la vida pública, y ahora, según relató su abogado, su principal fuente de ingreso es la heladería familiar, que cuenta con dos sedes en la ciudad de Cali.
La defensa legal de las mujeres no ha precisado la situación procesal actual de Jenny Ambuila en Colombia ni los términos de su posible arresto domiciliario, aunque se supo que el negocio ya existía antes del escándalo y que solo recientemente madre e hija empezaron a trabajar directamente en él. El abogado señaló que el emprendimiento ya estaba en marcha desde 2019, pero que en ese momento no tenían una participación activa en su operación. Ahora, la heladería es el sustento económico que les permite reconstruir sus vidas. Además de dedicarse al negocio, madre e hija se integraron a una iglesia cristiana, según información suministrada por su representante legal.
Un giro radical tras la admisión de culpabilidad del padre
El desenlace del caso llegó este año cuando Omar Ambuila, padre de Jenny, admitió su responsabilidad en una corte de Tampa, Florida, en el contexto de la misma red de corrupción que operaba en el puerto de Buenaventura. Hasta ese momento no se habían reportado avances sobre la situación procesal de su hija en Colombia, y el abogado de ambas mujeres evitó dar declaraciones textuales sobre los términos del proceso local. La publicación de la noticia ha reavivado el interés por el caso, aunque Jenny y su madre han optado por mantener un perfil bajo, alejadas de las redes sociales que alguna vez las hicieron virales. Ahora, entre la atención a los clientes y las actividades religiosas, intentan construir una nueva realidad lejos del glamour y la controversia que marcaron su pasado reciente.










