JEP absuelve a comerciante que pasó 12 años en prisión por error judicial

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La Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) absolvió a Javier de Jesús Cadavid Palacio, un comerciante antioqueño de 69 años que pasó doce años y cuatro meses en prisión por un delito que no cometió. En una decisión histórica adoptada el 16 de septiembre de 2026, la Subsección Quinta de la JEP dejó sin efectos la sentencia que en 2009 lo condenó a 23 años de cárcel por extorsión agravada y enriquecimiento ilícito, tras determinar que actuó bajo un error de tipo invencible al desconocer el origen ilícito del dinero de extorsiones de las Farc que pasó por su cuenta bancaria. El fallo original, proferido el 11 de noviembre de 2009 por el Juzgado Penal del Circuito de Manizales, fue confirmado por el Tribunal Superior de la misma ciudad en enero de 2011 y la Corte Suprema no admitió la casación en octubre de 2012, pero la actuación de la JEP reivindicó su inocencia después de más de una década de calvario judicial.

Cadavid, nacido en mayo de 1957 en la vereda La Aguadita de Caramanta, Antioquia, era dueño de tres supermercados en Puerto Venus, corregimiento de Nariño, Antioquia, cuando fue señalado de auxiliar a la guerrilla. El Frente 47 de las Farc, que llegó a esa zona en 1994 con el Bloque Noveno y se consolidó en 1996, utilizó la cuenta bancaria de su Distribuidora Venus como canal para cobrar extorsiones mediante un sistema de remesas que permitía consignar dinero en Medellín y retirarlo en efectivo en Puerto Venus, sin que el comerciante tuviera conocimiento del origen ilícito de los fondos. En un pueblo sin bancos, Cadavid operaba como corresponsal bancario informal: los campesinos le pedían que recibiera consignaciones de familiares y él les entregaba el dinero completo, un favor que le costó su libertad y su buen nombre.

Doce años de injusticia en cuatro cárceles del país

La condena impuso además una multa de 6.078 salarios mínimos y veinte años de inhabilitación para ejercer derechos y funciones públicas. Cadavid fue recluido en las cárceles de Manizales, La Dorada, Itagüí y Pedregal, donde soportó el peso de una acusación que ninguna de las víctimas de extorsión respaldó durante las audiencias. Entre 2005 y 2007, las extorsiones sumaron 64 millones de pesos, con dieciséis consignaciones hechas por José Humberto López y otros pagos de Bernardo Javier Jiménez, Misael Orozco y Juan de Dios Loaiza. Los excomandantes guerrilleros Hernán Gutiérrez Villada, alias Kadafi, y Pedro Pablo Montoya, alias Rojas, confirmaron ante la justicia que el comerciante nunca perteneció ni colaboró con la organización armada. «Usaron esa cuenta de la distribuidora sin que Javier tuviera conocimiento. A mí me tocaba comprar víveres y ‘Kadafi’ me decía que la plata llegaba a esa cuenta sin él tener conocimiento. Y, por eso, ese señor termina involucrado sin saber nada», declaró alias Rojas, quien también afirmó que «Javier era una víctima más de las Farc, le mancharon su buen nombre, Javier es inocente». Alias Kadafi, por su parte, sostuvo que Cadavid «no tuvo ningún vínculo con las Farc, ni en el partido clandestino, ni en milicias, ni en apoyo ni nada de esas cosas».

La captura se produjo el 30 de julio de 1999, el mismo día en que las Farc atacaron Nariño con un saldo de 16 muertos y la destrucción de la Alcaldía, viviendas, comercios y la estación de Policía, un episodio que redujo la población de 18.000 a 9.000 habitantes. «Don Javier, esto no se trata de ampliar la indagatoria, usted está detenido por ser auxiliador de la guerrilla», le dijeron los funcionarios del CTI al momento de su detención. Cadavid tenía entonces 52 años, llevaba 26 años casado con Mariela Toro y tenía cuatro hijos, el mayor de apenas 24 años. Su esposa recorrió cárceles y juzgados para recolectar testimonios, e incluso se hizo pasar por periodista para entrevistar a alias Rojas en La Tramacúa, Valledupar, logrando que el exguerrillero hablara ante la justicia sobre la inocencia de su esposo.

«Yo le estaba haciendo el favor al campesino. Era inocente que esa plata se la iban a entregar a la guerrilla. Era el único del corregimiento que tenía una cuenta corriente en el Banco Cafetero, porque cada ocho días iba a surtir a la Mayoritaria para el negocio. Era muy común que algún campesino llegara a pedirme que le consignara plata a familiares que tenía en alguna parte del país, yo les prestaba el número de la cuenta porque eran clientes de toda la vida. Cuando la plata estaba ya en el banco le daba la plata completica»

Javier de Jesús Cadavid Palacio

El error de tipo invencible que lo declaró inocente

La JEP estableció que Cadavid no perteneció ni colaboró con las Farc, no incrementó su patrimonio y que el control que el Frente 47 ejercía sobre la comunidad impedía identificar la procedencia real de los recursos. El comerciante solicitó en varias oportunidades prisión domiciliaria por problemas de salud, pues Medicina Legal le diagnosticó depresión, ansiedad y enfermedad pulmonar obstructiva crónica, pero el juez negó el beneficio. Durante su encierro intentó suicidarse en dos ocasiones y vivió momentos devastadores, como la muerte de su madre, que ocurrió mientras estaba preso. «Llegaron como a las ocho y media; a eso de las diez me llamó el guardia del rastrillo: ‘Venga, hombre, ¿su mamá está enfermita?’. ‘Sí, está enfermita’. ‘No, es que acaba de fallecer’, me dijo. Eso fue muy duro, porque me tocó darle la noticia a mis hermanos, que me estaban esperando en el patio. Fue muy doloroso, nos pusimos a llorar todos de tanta impotencia. Les dije que se fueran yendo despacio, que ya no había afán», relató.

La libertad condicionada llegó el 12 de enero de 2022, después de que la JEP presentara la solicitud en agosto de 2021. La acción de revisión de la condena fue presentada el 14 de agosto de 2023 con los testimonios de los exmandos del Frente 47, y finalmente la absolución se materializó el 16 de septiembre de 2026. Durante los más de doce años de reclusión, Cadavid pintó más de 50 cuadros, incluidos 24 rostros de Jesús, elaboró llaveros, tejidos y cenefas, y obtuvo 18 diplomas del SENA, pero no pudo asistir a graduaciones ni cumpleaños de sus hijos. Al salir de prisión, con una multa de 219.000 pesos por la licencia de conducción que venció estando encarcelado, visitó una tienda para tomar malta y comer golosinas, y luego las tumbas de sus padres.

Hoy, Javier de Jesús Cadavid vive en su finca, ayuda a sus hijos con un criadero, disfruta de sus dos nietos, José Manuel y María Antonia, ya no pinta y se dedica a su familia, la lectura de prensa y la radio. Sus hijos son Juan Felipe, odontólogo; Santiago, ingeniero financiero; Javier Camilo, veterinario; y José David, quien asumió los negocios familiares. Al preguntarle por sus sueños, responde con la sencillez de quien recuperó lo esencial: «Con viajar bien lejos, con compartir con la familia y con disfrutar de la libertad que tanto esperé». Su historia queda como un recordatorio de las grietas del sistema judicial y de la capacidad de resistencia de un hombre que, como tantos en los territorios golpeados por el conflicto, fue víctima de una guerra que nunca fue suya.

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