El lateral colombiano Jhomier Guerrero, de 25 años, se encuentra en la mira de Millonarios y, mientras se define su posible traspaso desde Junior de Barranquilla, ha revelado un íntimo ritual que lo acompaña antes de cada partido: una oración con un sacerdote. En entrevista con el podcast Hablemos del Fútbol, el nacido en Barranquilla el 25 de marzo de 2001 confesó que esta práctica espiritual es una constante desde su paso por Patriotas, en el segundo semestre de 2024, y que consiste en llamar al sacerdote del culto al que asiste, o recibir su llamado, para hacer una oración en torno al equipo con el que disputará cada juego.
La fe y la devoción son pilares en la vida del futbolista, quien ha tenido que superar múltiples obstáculos en su carrera. Guerrero explicó que su vínculo con la oración previa a los encuentros comenzó en Boyacá y lo ha mantenido como un ritual personal. «Desde que estaba en Patriotas, yo antes de cada juego hago una oración», afirmó. Este hábito lo acompaña ahora en medio de las negociaciones para su llegada al conjunto albiazul, luego de que el periodista Julián Capera revelara en redes sociales un principio de acuerdo entre Millonarios y Junior para adquirir sus derechos económicos, con un contrato hasta junio de 2029. Según el periodista Guillermo Arango, Guerrero viajaría entre martes y miércoles a Bogotá para realizarse los exámenes médicos, una vez los clubes finiquiten el acuerdo definitivo.
Una carrera forjada en la fe y la resiliencia
El recorrido de Guerrero hasta el fútbol profesional no fue sencillo. Sus inicios se remontan a la escuelita Costa Brava, como él mismo recordó: «Mis inicios comenzaron en una escuelita llamada Costa Brava». Luego pasó a Nuevo Horizonte, donde estuvo cinco años y logró ser campeón tres veces de las Ligas del Atlántico. «Ahí logré estar cinco años y quedé campeón tres veces de las Ligas del Atlántico. Recuerdo una final que jugamos en San José, donde marqué un doblete», relató. Sin embargo, su camino tuvo una pausa cuando fue cedido a Atlético Colombia, donde duró seis meses sin jugar. «Fui cedido a Atlético Colombia y tuve una pausa. Duré sin jugar como seis meses», confesó. Tras ese bache, regresó al fútbol aficionado y luego jugó para la Selección Atlántico, lo que le abrió las puertas de la Sub-20 de Junior. «Ahí me llamó la Sub-20 de Junior y luego de esa experiencia me hizo un llamado la ‘B’, el Barranquilla FC. Ahí comenzó mi carrera», detalló.
Además de los desafíos deportivos, Guerrero ha tenido que lidiar con lesiones recurrentes. «He tenido tres lesiones de la misma rodilla, del colateral interno, tres veces en la rodilla derecha», reveló, mostrando una fortaleza que también se refleja en su fe. A pesar de todo, el lateral asegura que los momentos más gratificantes son aquellos en los que puede celebrar un gol con la afición. «Cuando meto un gol y veo cómo lo celebran, son los momentos más gratificantes para mí», expresó. Su consejo para quienes sueñan con el fútbol profesional es claro: «Entrenarse bien, cuidarse y nunca dejar de creer. Esas son las cosas que me han permitido seguir adelante».
«Entrenarse bien, cuidarse y nunca dejar de creer. Esas son las cosas que me han permitido seguir adelante»
Jhomier Guerrero, futbolista
Mientras se define su futuro, que podría llevarlo a vestir la camiseta de Millonarios hasta 2029, Jhomier Guerrero sigue aferrado a su ritual de oración y a la convicción de que la perseverancia y la fe son las herramientas que lo han mantenido en pie. Su historia es un testimonio de resiliencia, desde las ligas del Atlántico hasta el umbral de uno de los clubes más grandes del fútbol colombiano.










