El cantante risaraldense Jhonny Rivera, oriundo de Pereira, tomó la drástica decisión de vender todas sus motocicletas y parte de su colección de vehículos después de sufrir un sueño recurrente en el que su esposa, la también cantante Jenny López, resultaba gravemente herida en un accidente de moto mientras él salía ileso. Esta revelación la hizo durante una entrevista reciente en el programa Se dice de mí, donde confesó que la angustia provocada por esa visión, interpretada como una premonición, lo llevó a priorizar el bienestar de su pareja por encima de su gran pasión por las motos.
Rivera y López contrajeron matrimonio el 22 de febrero de 2026, en un momento de su vida marcado por decisiones trascendentales. La venta de sus preciadas motocicletas no fue improvisada, sino el resultado de noches de insomnio y temor profundo, similar a experiencias que han vivido otros artistas del género regional.
Una pasión de toda la vida eclipsada por el temor
Desde antes de alcanzar la fama, Jhonny Rivera había sido un apasionado de las motocicletas, una afición que se remontaba a su juventud cuando trabajaba como mensajero en Bogotá y casi sufre un fatal accidente con un camión. Sus inicios laborales incluyeron labores en el campo junto a su abuelo y oficios como la carpintería, etapas que forjaron su carácter antes de incursionar en la música con el apoyo incondicional de su hermana Julieta y una psicóloga que lo guió en su carrera.
El caso de Rivera evoca el trágico destino de Yeison Jiménez, conocido como el Aventurero y uno de sus grandes allegados, quien falleció el 10 de enero de 2026 en un accidente aéreo que se cobró la vida de cinco miembros de su equipo. Jiménez también había tenido sueños premonitorios sobre su muerte y buscó ayuda psicológica, un paralelismo que resalta la sensibilidad de estos artistas ante señales que perciben como advertencias del destino.
Esta historia no solo refleja el lado humano de Jhonny Rivera, sino también cómo las experiencias sobrenaturales pueden alterar radicalmente la vida de figuras públicas, invitando a reflexionar sobre el equilibrio entre pasiones personales y la seguridad de los seres queridos en el mundo del espectáculo regional.















