Jineth Bedoya relaciona secuestro y tortura en Bogotá con investigaciones sobre masacre en La Modelo

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Jineth Bedoya, destacada periodista colombiana, relató cómo sus investigaciones sobre corrupción, tráfico de armas y la masacre ocurrida en la cárcel La Modelo de Bogotá el 27 de abril de 2000 desencadenaron su secuestro, tortura y violencia sexual a manos de paramilitares el 25 de mayo de ese mismo año. El ataque comenzó con llamadas de amenaza previas, donde le advertían que le quedaban pocos días de vida, y culminó cuando fue atraída bajo el pretexto de una entrevista con alias El Panadero, un paramilitar, para ser drogada, amarrada, subida a un carro y llevada a una bodega y luego a una finca vinculada a estos grupos, donde sufrió brutales vejámenes antes de ser abandonada en una carretera.

Bedoya descubrió redes criminales profundas en la prisión, incluyendo protección a paramilitares por parte de policías activos y retirados conocidos como Los Calvos, así como impunidad tras la masacre que dejó 42 internos asesinados. Más de dos décadas después, las indagatorias sobre los responsables apenas avanzan, en un caso asumido por la Corte Interamericana de Derechos Humanos debido a la revictimización institucional sufrida por la periodista.

De las amenazas al testimonio público

La periodista, quien inició su carrera en 1996 en Radio Nacional y RCN Radio investigando la revuelta y corrupción en La Modelo, describió en el videopódcast Menopáusicas ¿y qué? cómo todo escaló: «Me empiezan a llamar al teléfono, me dicen… le quedan cuatro días, aproveche», relató. «Me amarraron, me subieron a un carro y salimos», agregó sobre el momento del secuestro. En su denuncia, señaló: «La cárcel Modelo era la oficina de los criminales en Colombia» y «Descubro que hay una organización que se llama Los Calvos, integrada por policías activos y retirados».

«Yo no lo perdono, me perdono a mí misma. Que la justicia lo juzgue a usted o que la historia lo juzgue»

Jineth Bedoya, periodista, dirigiéndose al general retirado Leonardo Gallego

Bedoya, nacida en el barrio San Carlos de Bogotá en una familia que huyó de la violencia bipartidista de los años 50 y 60, ha enfrentado secuelas graves como insomnio, pensamientos suicidas, síndrome de Hashimoto e hipotiroidismo. En 2009 ofreció su testimonio público en Madrid con Oxfam, impulsó la campaña «No es hora de callar» contra la violencia de género y recientemente renunció irrevocablemente a su papel de víctima en la Jurisdicción Especial para la Paz, abandonando el macrocaso 11: «Renuncio irrevocablemente a mi papel de víctima dentro de la JEP y renuncio al macrocaso 11». Su historia resalta la persistente lucha por la justicia en Colombia frente a redes criminales enquistadas en instituciones estatales.

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