El presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Jorge Rodríguez, calificó como una “barbaridad” la propuesta del presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, de que el gobierno colombiano lidere las labores de reconstrucción del vecino país tras el doble terremoto que azotó el norte de Venezuela el pasado 24 de junio de 2026. Las declaraciones de Rodríguez se produjeron en una rueda de prensa en Caracas, tres días después del 8 de julio, cuando De la Espriella lanzó su polémico llamado durante el encuentro Empalme Regiones en Cúcuta. “Él dijo que él se iba a encargar de la reconstrucción en Venezuela y no fue que él dijo que iba a ayudar. Ayudar es una cosa y decir barbaridades es otra cosa. Eso es una barbaridad”, expresó Rodríguez, visiblemente molesto por lo que interpretó como una intromisión en la soberanía venezolana.
Los sismos, de magnitudes 7,2 y 7,5 grados, tuvieron su epicentro en el sistema de fallas de San Sebastián, en el estado Yaracuy, y causaron graves daños en la infraestructura de la región. A tres semanas de asumir la presidencia de Colombia, Abelardo de la Espriella afirmó el 8 de julio que “la reconstrucción de Venezuela luego del terremoto tiene que hacerla Colombia, con todo lo que ello implica” y propuso una intervención directa que involucrara a ingenieros militares y al sector privado colombiano. “Necesito que revisemos cómo está el estado de nuestro cuerpo de ingenieros reconstructores, porque esto hay que hacerlo de manera conjunta entre nuestros ingenieros militares y la empresa privada”, declaró el mandatario electo durante su intervención en Cúcuta, argumentando que “los colombianos somos los llamados a reconstruir a Venezuela”.
Rechazo contundente desde Caracas
La reacción del gobierno venezolano no se hizo esperar y fue más allá de las declaraciones de Jorge Rodríguez. Para reforzar su postura, Rodríguez utilizó una analogía contundente al señalar: “Imagínate tú que yo diga: el ejército venezolano se va a meter en Colombia para acabar por completo con los cultivos de coca y de hoja de coca. ¿Qué diría de la Espriella?”. La comparación buscó subrayar la gravedad de la propuesta colombiana, que fue interpretada en Venezuela como un intento de intervención encubierta. Días después, el 11 de julio, el Gobierno de Venezuela emitió un comunicado oficial en el que dejó clara su posición.
“Corresponde exclusivamente al Estado venezolano la conducción, planificación y ejecución del proceso de recuperación, reconstrucción y desarrollo integral de las zonas afectadas por el pasado doblete sísmico ocurrido en nuestro país. A la fecha no está prevista articulación alguna con el gobierno electo de Colombia”.
Comunicado oficial del Gobierno de Venezuela
En el mismo documento, el Ejecutivo venezolano aseguró haber movilizado “todas las capacidades estatales, la industria nacional, empresas públicas y privadas, así como personal técnico y profesional” para atender la emergencia y planificar la reconstrucción. Para Caracas, la propuesta de De la Espriella no solo fue inoportuna, sino que atenta contra la soberanía nacional al sugerir que el país sudamericano no es capaz de gestionar por sí mismo su propia recuperación tras la devastadora catástrofe natural que dejó una profunda huella en el norte del territorio venezolano.












