“Joven héroe de Pereira que ayudó en rescate tras sismo será brigadista en Bogotá”

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El adolescente colombiano Juan Pablo Sánchez Espinel, de 13 años, quien se volvió viral tras participar voluntariamente en labores de rescate luego del terremoto que sacudió a Pereira el pasado 10 de agosto, recibirá formación como brigadista profesional en Bogotá. El viaje, gestionado por la senadora María Irma Noreña, del Partido de La U, está programado para octubre de 2026 e incluye todos los gastos pagados, además del acompañamiento de su madre.

El menor, que se gana la vida vendiendo dulces en las calles de la capital risaraldense, se sumó a las tareas de remoción de escombros junto a brigadistas y voluntarios en los barrios Providencia y San Luis, dos de las zonas más afectadas por el sismo de magnitud 7,4 grados. En las imágenes que circularon en redes sociales se le podía ver con tapabocas, guantes y gorra, ayudando a retirar los escombros de una tienda llamada La Fonda, cuyo techo se derrumbó. La madrugada del terremoto, Sánchez se encontraba durmiendo en su casa ubicada en el barrio San Luis, sobre la vía a Armenia.

Un sueño que se hace realidad

La senadora Noreña, visiblemente emocionada, le comunicó al adolescente la noticia durante un acto público. «En octubre viajarás con tu mamá a Bogotá, a un lugar donde te van a enseñar a ser rescatista con los mejores de Colombia», le expresó la congresista. La invitación incluye entrenamiento especializado con brigadistas profesionales. Por su parte, Juan Pablo no pudo ocultar su alegría: «Me siento superfeliz, parce, porque ya voy a poder cumplir mi sueño de ser rescatista. Me van a entrenar como yo siempre he querido. En serio, muchísimas gracias. Que Dios los bendiga».

«Juan Pablo, gracias por animar a esta tierra a salir adelante a tu corta edad. Tú nos has enseñado a ser valientes y guerreros, a no dejar sola a nuestra nación y a luchar por nuestros sueños»

María Irma Noreña, senadora de la República

La historia de Sánchez Espinel se convirtió en un símbolo de resiliencia para el Eje Cafetero. Mientras cientos de familias perdían sus viviendas y la tragedia se apoderaba de Pereira, el adolescente decidió no quedarse de brazos cruzados y se unió a los equipos de rescate. Ahora, su determinación le abre las puertas a una formación que podría convertir su vocación en una carrera profesional. El viaje a Bogotá marcará el inicio de un camino que, según sus propias palabras, siempre soñó recorrer.

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