La actriz antioqueña Juana Arboleda, conocida por su rol en ‘La reina del Flow’, y el actor Rafael Zea pusieron fin a su relación de 17 años, un romance que estalló el 1 de febrero de 2025 y se hizo definitivo el 1 de junio, tras cuatro meses de intentos fallidos por reconciliarse. La pareja, una de las más estables del medio televisivo colombiano, anunció la separación públicamente en una entrevista con la revista Vea, destacando que mantienen una relación cordial con contacto diario para cuidar de su perra Paca, con quien comparten responsabilidades desde los inicios de su noviazgo.
Las diferencias surgieron por el proceso de autoconocimiento y terapia personal de Arboleda, que la llevó a un crecimiento emocional que no sincronizó con el de Zea. A pesar del amor mutuo, la vida les pide caminos separados, según explicó la actriz, quien radica en Colombia y actualmente graba la tercera temporada de ‘La reina del Flow’, la serie más vista en Netflix en países hispanohablantes.
Detalles del proceso de separación
Arboleda relató que el quiebre inicial ocurrió en febrero, cuando todo «estalló», y aunque lo intentaron reconectar durante cuatro meses, el 1 de junio decidió que no había vuelta atrás. Ni ella ni Zea han eliminado fotos juntos de sus redes sociales, y él reside cerca precisamente para facilitar el cuidado compartido de Paca. Mientras tanto, Zea se prepara para el estreno de su largometraje ‘Basta Mamá’ el 12 de febrero, donde comparte créditos con Flora Martínez y Marcela Benjumea.
«Hablamos todos los días, me hace falta un montón porque fue una relación tan bonita, tuvimos una relación hermosa… Si hace un año me preguntas, te hubiera dicho: ‘Hasta viejita con Rafa. Mi vida sentimental, check’. Pero de un momento a otro todo se revolcó, en marzo no entendía nada, pero hoy es distinto».
Juana Arboleda, actriz
«Seguí sanando y uno empieza a crecer y crecer pedir más y más y Rafa se quedó en cierto punto y nos desfrecuenciamos… cuando tú te trabajas a ti mismo y el otro no, eso pasa».
Juana Arboleda, actriz
En sus palabras, queda claro el cariño persistente: «Nosotros nos queremos mucho, nos adoramos, hay muchísimo amor, pero la vida nos está pidiendo cosas diferentes. A mí me está pidiendo que me cuide, que ponga límites, que me haga cargo de mi mundo emocional… y él tiene que hacerse cargo de sus cosas y necesitamos hacerlo por separado». Esta separación, aunque dolorosa, resalta la madurez con la que ambos enfrentan esta nueva etapa, manteniendo lazos afectivos a través de su fiel compañera Paca.















