La Fiscalía General de la Nación judicializó a nueve militares del Ejército Nacional por presuntamente desviar más de 100 millones de pesos destinados a la alimentación de tropas del Batallón Especial Energético y Vial número 10, ubicado en Ocaña, Norte de Santander. Los procesados son los mayores Juan Camilo Lasso Leyton, David Leandro Hernández Ramírez y Daniel Camilo Rodríguez Guerrero; los sargentos Gilberto Valencia Vargas, Jair Alberto Polo Pedraza, Richard Josué Rodríguez Pontón, Luis Carlos Tafur Tafur y Carlos Arturo Hurtado Ayala; y el suboficial en retiro Jorge Armando Mejía Quevedo. A todos se les imputaron los delitos de peculado por apropiación y falsedad ideológica en documento público, cargos que ninguno aceptó.
Maniobra con “pelotones fantasma”
De acuerdo con la investigación adelantada por la Unidad de Administración Pública de la Fiscalía en Norte de Santander, los hechos ocurrieron entre abril y octubre de 2024. Durante ese período, los uniformados, aprovechando sus funciones administrativas, de mando y control, habrían gestionado y tramitado la creación de falsas necesidades de abastecimiento de víveres secos y frescos. Para ello utilizaron planillas de abastecimiento que incluían a seis pelotones, de los cuales dos —Bengala Dos y Antorcha Tres— son calificados como “fantasmas”, es decir, no estaban asignados ni vinculados operacionalmente al batallón, siendo administrativa y operacionalmente inexistentes.
El monto total desviado asciende a 100 millones 624 mil 410 pesos. La Fiscalía detectó que, además de los pelotones ficticios, se incluyeron registros de soldados que se encontraban de permiso o en reentrenamiento en Aguachica, Cesar, durante los meses de abril, mayo, septiembre y octubre de 2024. Un caso específico mencionado en la audiencia fue el del “Pelotón Acumulador Cuatro”, para el cual se tramitó una planilla de abastecimiento para todo el mes de abril, pese a que su personal estuvo de permiso del 3 al 15 de abril y en reentrenamiento del 16 al 30 de abril.
“Durante los meses de abril, mayo, septiembre y octubre del año 2024, en el Batallón Energético, ubicado en la jurisdicción del municipio de Ocaña Norte de Santander, ustedes, abusando de sus funciones administrativas de mando y de control, permitieron, gestionaron y tramitaron y se apropiaron irregularmente de recursos públicos pertenecientes al erario del Ministerio de Defensa Nacional, cuantificados en la suma de cien millones seiscientos veinticuatro mil cuatrocientos diez pesos. Dineros que tenían una destinación específica y sagrada, como es la alimentación y bienestar de los soldados adscritos y agregados a la mencionada unidad táctica”.
Fiscal de la Unidad de Administración Pública de la Seccional Norte de Santander
“Ustedes, señores indiciados, aprovechándose de la investidura de sus cargos y el dominio funcional que ejercían, se articularon al interior del batallón con un propósito doloso definido: generar y crear falsas necesidades de abastecimiento de víveres secos y víveres frescos. Mediante esta maniobra lograron gestionar con la administración para que les asignaran partidas presupuestales”.
Fiscal de la Unidad de Administración Pública
“Esto es estancias o valor diario de alimentación por soldado para seis pelotones que no correspondían a la realidad. Pues dos de ellos, los pelotones Bengala dos y Antorcha tres, siendo lo que comúnmente se les conoce como pelotones fantasmas, es decir, no se encontraban asignados ni agregados ni vinculados operacionalmente al Batallón Especial Energético y Vial número diez, siendo entonces administrativamente y operacionalmente inexistentes”.
Fiscal de la Unidad de Administración Pública
Las capturas de los nueve militares se realizaron en Bogotá, Cúcuta, San Vicente de Chucurí, Barrancabermeja, Fusagasugá, Nilo, Puerto Boyacá, Caucasia y Túquerres, por efectivos del CTI con apoyo de la Policía Nacional. Durante la audiencia de imputación, ninguno de los procesados aceptó los cargos. El caso fue expuesto por un fiscal de la Unidad de Administración Pública de la Seccional Norte de Santander, quien recalcó que el dinero desviado estaba destinado a una necesidad sagrada: la alimentación y el bienestar de los soldados adscritos a la unidad táctica.










