Las actrices colombianas Juliana Galvis y Valentina Lizcano alzaron su voz en contra de la modelo venezolana Isabella Ladera luego de que se viralizara un video en el que su hija Mía cae al suelo al intentar seguir un trend de Instagram y TikTok. El clip, que fue compartido inicialmente en las historias de Ladera, muestra a la creadora de contenido pidiendo a la menor que corra hacia ella mientras sostiene una puerta; al llegar la niña, Ladera hace el gesto de cerrarla, lo que provoca que Mía pierda el equilibrio y caiga, para luego romper en llanto mientras su madre se acerca riendo. La reacción de las actrices no se hizo esperar y ambas publicaron videos propios en Instagram condenando la situación y reavivando el debate sobre la exposición de menores en redes sociales.
Galvis fue la primera en pronunciarse y no ocultó su indignación. «Me rompió profundamente el corazón», expresó la actriz, quien enfatizó que existe una gran diferencia entre compartir momentos lindos con los hijos y ponerlos en riesgo deliberadamente. «Una cosa es compartir momentos lindos con nuestros hijos y otra muy distinta ponerlos en riesgo», afirmó, añadiendo un contundente «con los niños no». En su mensaje, Galvis cuestionó la lógica de quienes son capaces de permitir que sus hijos se lastimen o de burlarse de ellos con tal de obtener reacciones en las plataformas digitales. «¿Qué les pasa a esas personas que son capaces por likes o por hacer un trend de permitir que sus hijos se lastimen, de burlarse de sus hijos y de publicarlo, además sintiéndose orgullosos? Lo primero que creo es que esa gente genuinamente necesita ayuda psicológica», manifestó, dejando claro que para ella hay límites que no deberían cruzarse jamás: «Uno no se mete con los niños, no les hace daño, no se burla de ellos».
La denuncia de Valentina Lizcano sobre el peligro de normalizar estos contenidos
Por su parte, Valentina Lizcano fue todavía más explícita al reconstruir la escena del video y cuestionar el papel de Ladera como madre. «Esta señora le está diciendo a la niña, su hija, que corra hasta el fondo del pasillo y que venga con toda la velocidad y ella obviamente confía en su mamá porque se supone que nosotras somos su primer lugar seguro y viene la niña con toda la fuerza corriendo y la otra abre una puerta y le pega y cree que eso es contenido y no bastándole con eso se ríe de la niña y no bastándole con eso la expone en redes sociales», señaló la actriz, visiblemente afectada. Lizcano también recordó que Ladera ya había dado señales preocupantes en el pasado y llamó a sus seguidores a no seguir empoderando a personas que utilizan a sus hijos para generar reacciones. «Esa señora ya nos había demostrado quién era (…) no parce, no podemos seguir personas así, no podemos empoderar personas así, no podemos apoyar y apoyar es verle el contenido, es darle like, es repostearlo, es comentar», advirtió.
«¿Qué les pasa a esas personas que son capaces por likes o por hacer un trend de permitir que sus hijos se lastimen, de burlarse de sus hijos y de publicarlo, además sintiéndose orgullosos? Lo primero que creo es que esa gente genuinamente necesita ayuda psicológica»
Juliana Galvis, actriz colombiana
El video, que corresponde a una dinámica popular en Instagram y TikTok donde un adulto simula cerrar una puerta mientras un niño corre hacia ella, se replicó con rapidez en otras cuentas, lo que mantiene viva la controversia incluso después de que Ladera eliminara la publicación de sus plataformas. Isabella Ladera, modelo venezolana y expareja del cantante barranquillero Beéle, no se ha pronunciado públicamente sobre las críticas, pero la discusión trasciende el hecho puntual: el debate ahora se centra en la responsabilidad de los padres al exponer a sus hijos en redes sociales y hasta dónde llega el límite entre el entretenimiento y el cuidado de los menores. Las críticas no apuntan únicamente a la caída de Mía, sino a la decisión consciente de grabar y compartir un momento en el que la niña resultó afectada tanto física como emocionalmente, convirtiéndose en un ejemplo más de una tendencia preocupante que, para voces como las de Galvis y Lizcano, debería dejar de ser normalizada.










