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La economía crecerá pero Colombia seguirá caminando sobre un terreno frágil

Por RICARDO GALÁN

La economía colombiana seguirá creciendo durante los próximos años. Esa es la buena noticia.

La mala es que crecerá poco, con una inflación todavía elevada, tasas de interés difíciles para hogares y empresas y un déficit fiscal que se convirtió en la principal amenaza para la estabilidad del país.

Esa es, en pocas palabras, la lectura que deja el informe Situación Colombia, septiembre de 2026, presentado por Juana Téllez, economista jefe de BBVA Research para Colombia, y su equipo.

Según sus proyecciones, la economía crecerá 2,6 % en 2026, se desacelerará a 2,3 % en 2027 y repuntará a 3,1 % en 2028. No se trata de un escenario de recesión, pero tampoco de una expansión suficiente para resolver los problemas de empleo, pobreza, informalidad y productividad acumulados durante años.

La clave del análisis no está solamente en cuánto crecerá la economía, sino en qué la hará crecer.

Colombia está gastando más de lo que produce

El crecimiento reciente presenta varios desequilibrios.

Una parte importante del impulso proviene del consumo público. En 2026, según BBVA Research, este componente crecerá 9,7 %, mientras el consumo privado aumentará 3 % y la inversión fija 5,1 %.

Además, la demanda interna crece más rápido que la producción nacional. Cuando un país consume e invierte más de lo que produce, una porción creciente de ese gasto termina convertida en importaciones.

Los hogares han aumentado especialmente sus compras de bienes durables y semidurables, muchos de ellos importados. Al mismo tiempo, las exportaciones colombianas siguen rezagadas en volumen. El aumento de los ingresos externos depende más de los precios del petróleo y del oro que de una ampliación significativa de la producción exportada.

El resultado es una economía que crece, pero que también amplía sus desequilibrios fiscales y externos.

BBVA Research calcula que el déficit en cuenta corriente pasará de 2,4 % del producto interno bruto en 2025 a 2,9 % en 2026 y 3,6 % en 2027. Las importaciones aumentarán con fuerza, mientras las exportaciones apenas crecerán 1,9 % en 2027, después de caer 1,8 % en 2026.

La apuesta: que la inversión tome el relevo

El escenario de BBVA Research parte de una transición: el gasto público perderá fuerza y la inversión privada deberá ocupar su lugar.

El consumo público, que crecería 9,7 % en 2026, bajaría su expansión a 3 % en 2027 y a 2,5 % en 2028. Esa desaceleración será consecuencia del ajuste que tendrá que emprender el Gobierno para contener el déficit.

La inversión fija, en cambio, crecería 7 % en 2027 y 6,4 % en 2028.

La construcción sería uno de los motores principales. Después de crecer apenas 1,3 % en 2026, la inversión en este sector aumentaría 7,7 % en 2027. La vivienda crecería 8 %, mientras las obras civiles avanzarían 7,6 %.

Allí confluyen varios factores: la reconstrucción de las zonas afectadas por el terremoto del 10 de agosto, las líneas de metro de Bogotá y Medellín, los proyectos viales y energéticos, las obras en Antioquia y la reactivación de proyectos de vivienda que estaban suspendidos o aplazados.

También se esperan nuevas inversiones en minería, petróleo, infraestructura, maquinaria y tecnología. BBVA considera que la confianza empresarial, la simplificación regulatoria y una mayor apertura del Gobierno hacia el sector privado pueden atraer capital nacional y extranjero.

Pero ese relevo no será inmediato.

El gasto público se desacelerará antes de que la inversión privada alcance toda su capacidad. Por eso, la economía crecería menos en 2027. El 2,3 % previsto para ese año reflejaría ese desfase: el Estado pisa el freno mientras el sector privado apenas empieza a acelerar.

La gran pregunta es si esa inversión llegará con la velocidad y la magnitud necesarias.

El escenario de BBVA Research parte de una transición: el gasto público perderá fuerza y la inversión privada deberá ocupar su lugar.El consumo público, que crecería 9,7 % en 2026, bajaría su expansión a 3 % en 2027 y a 2,5 % en 2028.

La inflación todavía no está derrotada

Los colombianos seguirán sintiendo presión sobre el costo de vida.

BBVA Research proyecta que la inflación cerrará 2026 en 7 % y que volverá a subir durante los primeros meses de 2027, hasta alcanzar un pico en abril.

Las razones son conocidas: alimentos más costosos por el fenómeno de El Niño, mayores tarifas de electricidad y gas, efectos del aumento de 23 % del salario mínimo y una demanda interna que continúa fuerte.

El Niño tiene una probabilidad superior al 90 % de alcanzar una intensidad “muy fuerte” durante el periodo 2026-2027, según el escenario incorporado por el equipo económico. La menor generación hidroeléctrica obligará a utilizar más plantas térmicas y elevará la demanda de gas natural.

BBVA no prevé un racionamiento físico gracias a la ampliación de la regasificadora de Cartagena y a la entrada de nuevas plantas. Sin embargo, sí anticipa un choque de costos para la industria, el comercio y los hogares.

La inflación comenzaría a ceder después del primer semestre de 2027. Cerraría ese año en 5,4 % y bajaría a 4,1 % en 2028.

Incluso entonces seguiría por encima de la meta de 3 % del Banco de la República.

Las tasas seguirán altas

Este panorama explica por qué los hogares y las empresas no deberían esperar una reducción rápida de las tasas de interés.

BBVA Research calcula que el Banco de la República mantendrá su tasa de intervención en 12 % durante el resto de 2026 y buena parte de 2027. Los recortes comenzarían solamente en el último tramo del próximo año.

La tasa cerraría 2027 en 11,25 % y 2028 en 8,25 %.

En términos sencillos, los créditos de consumo, vivienda y financiación empresarial seguirán siendo costosos.

El Banco de la República tendrá pocas razones para bajar las tasas antes de comprobar que la inflación está descendiendo de forma sostenida. También tendrá que vigilar el déficit fiscal, el crecimiento de las importaciones y el comportamiento del dólar.

El verdadero problema está en las cuentas públicas

El punto más preocupante del informe es el déficit fiscal.

BBVA Research estima que el déficit del Gobierno Nacional llegará a 7,4 % del PIB en 2026 y aumentará a 8,1 % en 2027. Para 2028 bajaría a 7,1 %, siempre que el Gobierno ejecute al menos una parte de su programa de ajuste.

El panorama sería todavía peor sin medidas correctivas. El presupuesto presentado por el Gobierno llevaría el déficit de 2027 a 9,4 % del PIB si no se aprueban recortes, nuevos ingresos o cambios estructurales.

La administración del presidente Abelardo de la Espriella anunció una estrategia que incluye una Ley de Ajuste Fiscal. BBVA, sin embargo, no incorpora en sus cálculos el cumplimiento completo de ese plan. Su escenario supone una ejecución parcial y prudencial.

Incluso con ese ajuste, la deuda pública permanecería por encima de 60 % del PIB.

Esto tiene consecuencias que van más allá de las cuentas del Gobierno. Cuando el Estado necesita conseguir grandes cantidades de dinero para financiarse, compite por los recursos disponibles con las empresas y los hogares. Esa presión contribuye a mantener elevadas las tasas de interés y puede restarle espacio al crédito privado.

Por eso, la confianza inicial de los mercados no basta.

La elección del nuevo Gobierno produjo una apreciación del peso, una valorización de los títulos de deuda pública y una recuperación del mercado accionario. Pero BBVA advierte que los inversionistas siguen pendientes del presupuesto y de la capacidad real de la administración para ordenar las finanzas públicas.

¿Qué pasará con el dolar?

BBVA Research prevé que el peso conservará buena parte de su fortaleza en el corto plazo, apoyado por la entrada de capitales, la confianza de los inversionistas y la expectativa de financiamiento externo para el Gobierno.

Su proyección ubica la tasa de cambio en $3.265 al cierre de 2026 y en $3.330 al terminar 2027.

Sin embargo, a partir de la segunda mitad de 2027 comenzaría una depreciación gradual. El déficit comercial, las necesidades de financiamiento externo y la reducción de la diferencia entre las tasas de Colombia y Estados Unidos presionarían nuevamente al dólar al alza.

Para finales de 2028, BBVA proyecta una tasa cercana a $3.490.

Una oportunidad que no está garantizada

El informe plantea una posibilidad atractiva: que Colombia pase de crecer gracias al gasto corriente y al consumo a hacerlo mediante inversión, construcción, infraestructura y ampliación de su capacidad productiva.

Ese cambio sería saludable. Una economía que invierte puede producir más, exportar más y crear empleos de mayor calidad.

Pero no ocurrirá automáticamente.

El Gobierno tendrá que ejecutar la reconstrucción con transparencia, ordenar las finanzas públicas sin sacrificar la inversión de alto retorno, garantizar la seguridad en los corredores productivos, estabilizar el sistema de salud y destrabar los proyectos estratégicos de infraestructura y energía.

El desafío de fondo es aún mayor. El crecimiento potencial del país ha caído a cerca de 2,5 %. BBVA propone que Colombia se fije como meta crecer de manera sostenida a tasas iguales o superiores a 4 %, elevar la inversión hasta 25 % del PIB, reducir la informalidad laboral a 40 %, duplicar las exportaciones no minero-energéticas por habitante y disminuir los costos logísticos por debajo de 10 % de las ventas de las empresas. Estas son metas para 2036, no pronósticos.

Esa diferencia es importante.

El escenario para los próximos dos años indica lo que probablemente sucederá. La agenda para la próxima década plantea lo que Colombia tendría que hacer para dejar de conformarse con crecer alrededor de 2,5 %.

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Columna de opinión

Las opiniones expresadas en las columnas de opinión son de exclusiva responsabilidad de su respectivo autor y no representan la opinión editorial de La Veintitrés.

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