El pasado 10 de agosto, la tierra se movió en el departamento de Caldas, dejando a cientos de familias afectadas y, en muchos casos, lo perdieron todo. En distintos lugares, otros seres sintientes también vivieron el impacto de esta emergencia. En hogares, refugios y albergues, los animales experimentaron momentos de temor, estrés y desorientación ante el movimiento de la tierra y las situaciones derivadas de la emergencia
Textos y Fotos: Departamento de Policía Caldas

En la vereda Los Mangos, del municipio de Chinchiná, la Fundación Corazón Animal fue uno de esos lugares donde las consecuencias de la emergencia también se hicieron visibles. Allí, donde decenas de animales encontraron un refugio ahora requiere atención y adecuaciones para continuar ofreciéndoles protección.
Hasta este lugar llegaron cerca de 20 uniformados de la Seccional de Carabineros y Protección Ambiental de Caldas, entre veterinarios, enfermeros equinos, enfermeros caninos y carabineros, con el propósito de acompañar a quienes trabajan en la fundación y contribuir a la recuperación y adecuación de los espacios destinados al bienestar de los animales que permanecen bajo su cuidado.
La jornada estuvo marcada por la solidaridad y el compromiso. En medio de las labores de atención posteriores al sismo, los uniformados realizaron acciones de adecuación y asistencia en caniles y pesebreras, buscando generar espacios más seguros y apropiados. La ayuda también llegó en forma de alimento y atención veterinaria. Se realizó el suministro de concentrado para perros y gatos, además de jornadas de desparasitación y vitaminización. De igual manera, los semovientes equinos recibieron labores de herraje, contribuyendo a su cuidado y bienestar.
Actualmente, la Fundación Corazón Animal brinda protección a 35 caninos, 8 felinos, 2 equinos, 1 chivo, 3 patos, 2 pavos reales y conejos entre otros, seres que, aunque no pueden expresar con palabras lo que sienten frente a una emergencia, también requieren protección y acompañamiento. Cada uno con una historia diferente, pero unidos por la necesidad de contar con un espacio donde puedan estar protegidos.
Ellos también sienten cuando la tierra se mueve, aunque no pueden contarnos lo que vivieron durante el sismo, los animales también pueden experimentar miedo, estrés y desorientación ante movimientos inesperados, ruidos fuertes o cambios en su entorno.


Por eso, después de esta emergencia, su bienestar también requiere atención. Revisar sus espacios, verificar que tengan alimento y agua, mantenerlos en lugares seguros y observar su comportamiento son acciones sencillas que pueden marcar una diferencia.
En este sentido, la señora Andrea Vélez Mora, presidenta de la Fundación Corazón Animal de Chinchiná, destacó con emoción el acompañamiento recibido por parte de los Carabineros de Caldas:
“Estamos contentos, dichosos, porque tenemos la presencia de los Carabineros de Caldas, quienes vinieron a apoyar a esta fundación sin ánimo de lucro, que lleva 19 años dedicada al cuidado de los animales. Aquí no solamente atendemos perros y gatos; también tenemos corderos, chivos, patos, conejos, gallinas, yeguas, entre otros.
Estoy muy feliz porque nos trajeron concentrado, realizaron jornadas de desparasitación y, además, me herraron la yegua. Estoy súper agradecida. También me están ayudando nuevamente con la construcción de la pesebrera, que se había caído a causa del movimiento telúrico. Por todo esto, estoy eternamente agradecida”.
La presencia de los Carabineros en este lugar representa un mensaje claro: la protección de la vida comprende también a los animales, especialmente cuando una emergencia altera los espacios donde habitan y pone a prueba las redes de solidaridad de una comunidad.
Más allá de adecuar un canil, recuperar una pesebrera o entregar alimento, cada acción permitió enviar un mensaje de tranquilidad a quienes tienen bajo su cuidado a estos animales: no están solos.
Cuando la tierra se movió, nuestros Carabineros se movieron por la protección animal. Y hoy, el llamado es para todos: en una emergencia, ellos también necesitan de nosotros.
Ante una emergencia, ayudar a un animal en situación de vulnerabilidad, reportar aquellos que estén en riesgo y apoyar a refugios y organizaciones dedicadas a su cuidado son acciones que construyen una respuesta solidaria.
También puedes donar alimento para mascotas a través de la línea 320 708 1360.
Porque la recuperación de un territorio no se mide únicamente por lo que reconstruimos, sino también por la manera en que protegemos a quienes más nos necesitan.
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