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La guerra de las mentiras, miedos y odios

Por RAFAEL ZULUAGA VILLEGAS

A casi una semana de las elecciones de presidente en Colombia, en el país hay una guerra de mentiras, miedos y odios, en especial en los grandes medios de comunicación y en las redes sociales. Aunque “cada cual es dueño de sus miedos”, no puede dejar de mencionarse la perversidad de quienes infunden miedo hacia el candidato Iván Cepeda, e insisten y repiten el trillado cuento uribista del “castrochavismo”, y de que Colombia va a convertirse en Venezuela. Repetitivo lema que mencionan desde hace más de cuatro años, y lo mezclan con el fantasma del comunismo, algo que ya no existe, y convocan a votar con rabia y resentimiento. El otro miedo es relacionado con la aparición de Abelardo De La Espriella al que califican de autoritario, populista, mentiroso, matón, misógino, machista, narcisista, megalómano y payaso. Genera tanto miedo, que afirman que es más peligroso que Álvaro Uribe. Como no va a ser un peligro el que amenaza a sus contradictores con destriparlos, o de dar de baja a cualquier sospecho delincuente sin fórmula de juicio. Advierte que va a ganar “por la razón o por la fuerza”. ¡Qué miedo!

“LA PETROFOBIA” LOS TIENE LOCOS

El odio al presidente Gustavo Petro no ha dejado tranquilos a sus oponentes. A cuatro años de haberles ganado la presidencia, aún les duele que haya partido en dos la historia política de Colombia. No se han dado al dolor de aquel 19 de junio de 2022, hablan de recuperar el país, cambiarle el rumbo, lo que quieren es recuperar el botín. “La petrofobia” los tiene locos, los jefes de los partidos tradicionales se han unido, pero no proponen nada. Su única propuesta es derrotar al petrismo. Están desesperados y nunca han tenido propuestas para la sociedad colombiana. Lo único que proponen es retomar el poder para saquear las arcas públicas. Mucha gente se pregunta, si el uribismo y sus aliados partidos de derecha tienen la solución de todos los problemas del país, entonces por qué no los arreglaron en 20 años de gobierno. 

LIBERTAD ANTE EL FRACASO DE GAVIRIA

Ante el fracaso de César Gaviria, el presunto jefe del partido liberal, en los comicios presidenciales de la primera vuelta que nada le aportó a su candidata Paloma Valencia, ahora optó por dejar en libertad para votar para la segunda, pero dejó entrever su simpatía por Abelardo De La Espriella. Ignora el que se cree dueño del logo del liberalismo, que antes de los comicios del 31 de mayo, los electores, las bases populares, ya habían decidido no obedecerle. Esos votos no tienen dueño, no se endosan tan fácil. Muy mal parado quedó Gaviria al igual que sus siervos jefes regionales que no pudieron sumarle votos a Paloma Valencia. Dirigentes liberales, congresistas, diputados y concejales de numerosas regiones, los verdaderos liberales socialdemócratas ya emprendieron la campaña para defenestrar del partido al fracasado César Gaviria.  

EL MEJOR GOBIERNO, EL DE LOS FILÓSOFOS

Cuando muchos desconocen a sus contradictores y otros denigran por sus estudios, pensamientos e ideologías, no sobra destacar la biografía del senador y candidato presidencial Iván Cepeda Castro, nacido en Bogotá el 24 de octubre de 1962. Es un filósofo, reconocido defensor de los derechos humanos. Este dirigente del Pacto Histórico ha sido muy obsesivo por la búsqueda de la paz en Colombia, tras ser exiliado y sufrir el asesinato de su padre, el senador Manuel Cepeda Vargas, en 1994. Creció en el exilio entre Checoslovaquia y Cuba, estudió filosofía en la Universidad de Sofía (Bulgaria) y cuenta con una maestría en Derecho Internacional Humanitario en Francia. Fundador y director del movimiento nacional de víctimas de crímenes de Estado (Movice). La mayor parte de su carrera la ha dedicado a documentar casos de genocidio político, como el de la Unión Patriótica, y crímenes de lesa humanidad, y facilitador clave en las negociaciones de paz con las farc, el eln y el clan del golfo. Por lo anterior, resulta oportuno y pertinente lo expresado por Eduardo Rozo Acuña en su libro Evolución de las ideas políticas. “Para Platón, así como el médico posee el arte y la ciencia para curar a los enfermos y el capitán para llevar a la nave a buen puerto, el filósofo, por tener la ciencia de la verdad, es quien tiene la virtud para gobernar a los hombres. Si la dirección del Estado está en manos distintas a las del sabio, el gobierno será malo. Buena parte de estos razonamientos están en el Libro III de La República”.

DE LA ESPRIELLA, UN PRODUCTO PERECEDERO

El candidato presidencial de la derecha Abelardo De La Espriella, en contraste con lo anterior, no es un humanista. No es político en el buen sentido de la palabra, es un producto comercial de la falsa política, aunque es vendido como un candidato “político”, más como un producto del marketing político moderno. Está enmarcado en un enfoque donde se somete a los mismos principios de posicionamiento y distribución que un bien comercial. En la consultoría política actual, teóricos y estrategas aplican analogías de mercadeo directas para estructurar campañas electorales. Ese producto en el mercado electoral tiene un precio, es decir, el voto, de confianza o no, eso está por verse. Habría que ver también los beneficios de sus propuestas populistas, expuestas en las plazas donde interactúa con sus consumidores, los votantes, y en las redes sociales donde se promociona como “un salvador” con griterías y amenazas. Se expone y se vende como un autoritario, un dictador que imita a otros tantos. Los posibles electores han detectado que De La Espriella es un personaje estrafalario y artificial, fabricado en laboratorios de comunicación, que genera apoyos, pero también rechazos. Al igual que un producto comercial, ese candidato no tiene relevancia de marca política para ganar una elección que requiere una estrategia de comunicación gubernamental. En síntesis, es un producto perecedero nocivo para la salud de la democracia en Colombia.

Pildoritas políticas de Politicón

***** Un peligro para Colombia. La intromisión descarada del presidente de EE.UU. Donald Trump en las elecciones ha puesto en alerta a los colombianos. Trump anunció el apoyo a De La Espriella. Esa indebida injerencia viola la soberanía nacional. 

***** Incompatibilidad. Como si fuera poco, hay que recordar que De La Espriella cuando recibió la nacionalidad norteamericana renunció a la lealtad y fidelidad a Colombia. Dice defender o salvar la patria, pero no es patriota. Dice ser colombiano, pero también es norteamericano e italiano. Hay un impedimento ético, jurídico y político. Es un riesgo que sea elegido presidente.

**** El trino del recuerdo. “Ladroncito De La Espriella le recibió y robó plata a Mancuso y ahora dicen que era para la campaña”: Álvaro Uribe Vélez. @AlvaroUribeVel

****Inconcebible. Hay profesores tan ignorantes, pero tan ignorantes, que van a votar por Abelardo De La Espriella, el mismo que denigra e insulta a los docentes, y que anunció con que va a acabar con el sindicato Fecode. Y en Caldas, si que hay esta clase de profesores, conozco algunos. Aquí también hay unos uriBurros. ¡Qué pesar!

***** La opinión de Oviedo sobre Abelardo De La Espriella: “Él tiene una oferta de derecha extrema y populista, siguiendo los manuales de lo que ha ocurrido en estos tiempos en el continente: ponerse la camiseta de la selección de fútbol, como Bolsonaro en Brasil; pintar felinos, como Milei en Argentina; prometer cárceles masivas, como Bukele en El Salvador; y proyectar una imagen de hombre millonario y acaudalado, como Trump en Estados Unidos”: Juan Daniel Oviedo.

***** La otra opinión. “Abelardo De La Espriella, el defensor de la mafia, es un peligro para la democracia de Colombia”: Claudia López, excandidata presidencial.

****La verdad sea dicha. Tanta pendejada porque Abelardo De La Espriella se pone la camiseta de la selección Colombia. Sabemos que no le luce, no le gusta el fútbol, y además es un apátrida. Le quedaría mejor la camiseta de los EE.UU. o luciría mejor con unos leggins o un body tricolor.

***** Tiene razón. “Yo le tengo pánico a los salvadores de la patria”: Papa Francisco.

**** “El cristianismo no vota por “salvadores”, sino por programas que respeten la dignidad humana, la justicia social y el cuidado de la casa común…Un cristiano no puede votar guiado por el odio, el miedo o la venganza. El discernimiento debe basarse en criterios claros: Defensa de la vida y la paz, justicia social, y ética y transparencia”. Extractos del mensaje de la Conferencia Episcopal de Colombia a los ciudadanos.

Columna de opinión

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