La Jesuu admite su culpa al presentar a Aida Victoria Merlano con empresario

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La creadora de contenido Valentina Ruiz, conocida en el mundo digital como La Jesuu, rompió el silencio y aceptó públicamente su responsabilidad en la relación que su amiga Aida Victoria Merlano sostuvo con el empresario Juan David Tejada, alias El Agropecuario. Fue ella quien, en una reunión de negocios realizada en 2024 en su propia casa, presentó a la influenciadora con el empresario, un encuentro que terminaría derivando en una tormentosa relación que culminó en una ruptura polémica el 27 de septiembre de 2025, en medio de acusaciones de abandono, deudas millonarias y disputas legales que aún siguen dando de qué hablar en el mundo del entretenimiento colombiano.

En una transmisión en vivo y a través de sus redes sociales, La Jesuu respondió a las críticas de otros creadores de contenido que la señalaron como la principal responsable de los problemas posteriores que enfrentó Merlano con Tejada. La controversia escaló a tal punto que varios influenciadores anónimos dedicaron videos enteros a cuestionar su papel en esta historia. Uno de ellos afirmó con cierto sarcasmo que «no había visto hombre más princeso que el agropecuario», mientras se preguntaba qué «encarte» dejó Aida por culpa de la Jesu. Otro creador fue aún más directo al asegurar que todo fue culpa de la Jesuu, pues «se puso de inventora, anda presentando a Aida Merlano al agropecuario y mira, ve».

Una reunión de negocios que cambió todo

El relato de La Jesuu describe cómo se gestó aquel encuentro que marcaría el destino de su amiga. Según su versión, un representante de Tejada insistió en varias ocasiones para concretar una reunión, hasta que finalmente accedió en su residencia. El empresario llegó acompañado de cinco camionetas y «sucio en oro», una imagen que contrastaba con la sencillez del momento. En aquella conversación, Tejada mostró interés en incluir a Aida Victoria en un proyecto comercial, pero La Jesuu puso una condición inquebrantable para participar: su amiga debía ser parte del negocio. «Inmediatamente, yo impongo mi línea y le digo: No, señor. O sea, o mi amiga en el negocio, o entonces no voy, nos vamos todos al bar, que no ha pasado nada», recordó la creadora de contenido, dejando claro que su intención siempre fue beneficiar a Merlano con una oportunidad laboral y financiera.

La Jesuu explicó su filosofía de vida al justificar su decisión: «Si yo crezco, quiero que mi amiga crezca el doble. Las oportunidades laborales, financieras, de relaciones que se me presenten a mí, donde yo pueda incluir a una amiga mía, amor, eso va porque va». Según su relato, Tejada no tardó en manifestar su interés por la influenciadora con comentarios que hoy cobran un significado distinto. Frases como «Vea, su amiga me gusta. Véndame un caballo» o «Cuñado, ¿usted en qué anda? ¿Qué necesita? Mercedes, Toyota, ¿qué le paso?», fueron relatadas por La Jesuu como parte de aquel primer acercamiento en el que el empresario exhibió su poder económico y su intención de impresionar.

«La ayuda que parecía generosa realmente estaba haciendo una apuesta calculada. El tipo estaba haciendo una inversión que nadie nunca se imaginó que a largo plazo le fuera a salir tan costosa a mi amiga. No era generosidad, era estrategia»

La Jesuu (Valentina Ruiz), creadora de contenido

El costo de una buena intención

La relación entre Merlano y Tejada avanzó rápidamente, marcada por gestos de generosidad iniciales que incluían viajes, restaurantes costosos, palcos de primera fila y regalos para la familia de la influenciadora. Sin embargo, la situación se tornó compleja tras el nacimiento de Emiliano el 29 de julio de 2025, cuando la pareja ya enfrentaba serias dificultades. La ruptura, confirmada dos meses después, dejó al descubierto un entramado de disputas económicas: una cuota de alimentos de 2 millones de pesos mensuales fijada para el hijo de ambos, una deuda reclamada por Merlano que supera los 1.800 millones de pesos, y un pago de 40 millones de pesos que la influenciadora afirmó haber hecho a Tejada para obtener un permiso de salida del país.

El peso de la culpa ha sido una constante para La Jesuu, quien confesó sentirse responsable por lo ocurrido. «No ha habido un día en el que yo, incluso hasta ahora, no me sienta culpable, porque literalmente por querer que mi amiga ganara unos cuantos millones en una publicidad, terminó perdiendo casi que todo su patrimonio», afirmó entre lágrimas. La situación incluso la llevó a vivir momentos de pánico cuando fue retenida una noche en una finca por desconocidos que la señalaron por ser amiga «de la mujer del man que nos debe plata». El miedo fue tal que se encerró durante semanas en su casa, llegando a preguntarse angustiada: «¿Mi vida está corriendo peligro por una plata que yo no me he comido?»

En su reflexión final, La Jesuu dejó una enseñanza personal que resume la complejidad de su situación: «A veces el golpe no solo le llega a la víctima, sino que también le llega a la persona que de buena fe le abrió la puerta al victimario». Con esta declaración, la creadora de contenido busca cerrar un capítulo que, aunque doloroso, le dejó una lección imborrable sobre los riesgos de mezclar las buenas intenciones con los intereses ajenos en un mundo donde las apariencias pueden ocultar las estrategias más calculadas.

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