Hace cuatro días se estrenó en YouTube el documental sobre la tragedia de Armero y La Liendra defendió ante las críticas el uso de imágenes sensibles, asegurando que la pieza es educativa, no amarillista y que la monetización no es significativa. El proyecto, grabado en Armero, vestigios de la ciudad colombiana, recorre el lugar y recurre a imágenes históricas, incluidas las de Omaira Sánchez, para construir una narrativa orientada a la educación y a la memoria para las nuevas generaciones.
El video ya superó el millón de vistas y, en apenas cuatro días, ha llegado a más de 2 millones de visualizaciones. También registra más de 7.000 comentarios y 100.000 likes, señal de un amplio escrutinio y participación del público. El estreno, publicado en YouTube, incluye imágenes históricas, como las de Omaira Sánchez, y propone un recorrido por los vestigios de Armero como parte de una labor educativa y de memoria, no de sensacionalismo.
Armero: memoria en proceso y debate ético
Este estreno reaviva el debate sobre los límites éticos de la representación audiovisual y la monetización en plataformas digitales. El proyecto se presenta como contenido educativo y de memoria, separado de controversias pasadas del creador, y busca enseñar a las nuevas generaciones a partir de hechos que marcaron a Colombia. Aunque algunos seguidores y familias afectadas han mencionado el alcance del video, la pieza sostiene su enfoque respetuoso y narrativo.
«Yo siento que lo hice con mucho respeto y si puse las imágenes era porque hacían parte de la narrativa, más no por ser amarillista, morboso o faltarle el respeto a Omaira o a lo sucedido», afirmó. – La Liendra, creador digital
«Créanme que eso no me da ni siquiera la mitad de la mitad de lo que uno hacía antes cuando peleaba polémicas y todo», explicó. – La Liendra, creador digital
«Yo no utilicé una sola imagen que la televisión colombiana no haya utilizado durante cuarenta años cada año», señaló. – La Liendra, creador digital
En síntesis, el documental propone educación y memoria, con un enfoque narrativo y de respeto hacia las víctimas y sus familias, al tiempo que alimenta una conversación necesaria sobre cómo deben representarse hechos históricos en la era de las plataformas digitales.











