El fútbol suele ser un deporte de paciencia, un juego de desgaste donde la cabeza pesa tanto como las piernas. Anoche, bajo el cielo de Guadalajara, la Selección Colombia tuvo que vestirse de obrera, de estratega y de equilibrista para derribar un auténtico muro africano
Al final, el 1-0 sobre la República Democrática del Congo no solo reflejó la justicia del marcador, sino el carácter de un equipo que ya tiene su tiquete sellado a la siguiente fase del Mundial y que camina con paso perfecto

Desde el arranque, el Estadio Guadalajara se tiñó de amarillo. Colombia saltó al césped con la autoridad que le da su presente, tocando la pelota, ensanchando la cancha con Luis Díaz y buscando la pausa de James Rodríguez. Sin embargo, el grito de gol se quedó atragantado demasiado pronto. A los 7 minutos, Daniel Muñoz ya celebraba tras mandar el balón al fondo de la red, pero el VAR, ese juez implacable de la tecnología, levantó la mano: fuera de juego milimétrico.
Colombia lució en todo su esplendor en el primer tiempo y los más de 45 mil colombianos se quedaron con el grito de gol en sus gargantas tras reiteradas aproximaciones y disparos a puertaentre otros de Mojica, Puerta, James Rodríguez Y Lucho Díaz.
La historia se repitió en el complemento como una pesadilla calcada. Dos veces más Luis Díaz logró vulnerar el arco de un inspirado Lionel Mpasi, y dos veces más la bandera arriba arruinó el festejo. Parecía una noche maldita, de esas en las que el balón simplemente no quiere entrar y los minutos se convierten en una lija que desgasta los nervios.
El premio a la fe
La RD del Congo demostró ser un rival durísimo, físico y tácticamente impecable, apostando a la contra y obligando a Camilo Vargas a mantener los ojos bien abiertos. Pero la Selección de Néstor Lorenzo no se desesperó. Siguió elaborando, tocando con paciencia, masticando el partido.
Y la recompensa llegó en el minuto 76. En una jugada que nació de la insistencia colectiva, el balón le quedó a Daniel Muñoz por la banda derecha. El lateral, que tiene alma de delantero, no se lo pensó dos veces: sacó un remate cruzado, seco y con el alma, que venció las manos de Mpasi. Esta vez no hubo VAR, no hubo banderas arriba. Fue el desahogo de un país, el estallido en las tribunas y el premio a la fe.
Los minutos finales exigieron overol. El Congo quemó naves, empujó con más fuerza que orden y probó los reflejos de Camilo Vargas, quien sacó un par de balones providenciales para meter el triunfo en el bolsillo y asegurar el arco en cero.
Líderes y con la mente en Portugal
Con esta victoria, Colombia se trepa a lo más alto del Grupo K con 6 puntos ideales, asegurando de manera anticipada su clasificación a la ronda de eliminación directa. Además, la noche tuvo un tinte histórico: James Rodríguez alcanzó su décimo partido en Copas del Mundo, igualando el récord histórico nacional que ostentaban Carlos ‘El Pibe’ Valderrama y Freddy Rincón.
El camino no da tregua. Sin tiempo para celebrar de más, la Tricolor ya empaca maletas para viajar este jueves a Miami, donde el próximo sábado se medirá ante la Portugal de Cristiano Ronaldo. Un choque de trenes donde estará en juego el liderato definitivo del grupo y, sobre todo, el termómetro real de una Colombia que sueña en grande en este Mundial.
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