La representante legal de la misión evangelística Cristo Vive Misiones, Liliana Marcela Bernal Torralba, es señalada por acosar religiosamente a estudiantes del colegio Rodrigo de Triana en el barrio Patio Bonito, localidad de Kennedy, al sur occidente de Bogotá. El hecho ocurrió el viernes 10 de julio de 2026, cuando miembros del grupo, vestidos con uniformes de apariencia militar, cortaron el paso a los adolescentes a la entrada del plantel, les entregaron folletos titulados “Diplomado celestial”, tocaron a los jóvenes para orar e intentaron reclutarlos. La escena fue grabada por docentes y rápidamente se viralizó en redes sociales, generando el rechazo del Ministerio del Interior y la Secretaría de Educación de Bogotá, que calificaron la acción como “acoso religioso”.
La investigación reveló que Bernal, quien se presentó como líder de la organización, tiene antecedentes judiciales por su presunta participación en el “robo del siglo” ocurrido el 19 de mayo de 2016 en Ibagué, donde una caja fuerte con esmeraldas, armas y otros objetos valorados en aproximadamente 3.300 millones de pesos fue sustraída de la residencia del esmeraldero Jaime Rojas García. Bernal fue capturada en 2017 en el mismo barrio Patio Bonito, pero la Fiscalía precluyó la investigación por falta de pruebas. La dirección registrada de Cristo Vive Misiones coincide con la vivienda que fue allanada por las autoridades durante ese proceso penal.
Un historial que llama la atención
Según información de la revista Cambio, que vinculó la identidad de la líder con el caso penal de 2016, el patrimonio registrado de Cristo Vive Misiones para 2022 era de apenas 500.000 pesos, lo que contrasta con la magnitud del hurto en el que se le investigó. La organización no posee página web; su única presencia en redes es una cuenta de Instagram con una sola publicación donde aparecen miembros con camisetas “Cristo Vive” y uniformes similares a los utilizados durante el abordaje a los estudiantes. Los folletos que repartían, titulados “Diplomado celestial”, afirmaban que conductas como la fornicación, la rebeldía o la homosexualidad alejan del “reino de los cielos”, generando indignación entre padres de familia y defensores de derechos humanos.
“Silencio, que el Señor entregó su palabra. Claro, como ustedes viven en el pecado, entonces no les importa la generación que se está perdiendo”
Liliana Marcela Bernal Torralba, líder de Cristo Vive Misiones, al responder a un docente que le pidió detener la actividad
Las autoridades recordaron que la Ley 133 de 1994, de libertad religiosa, y la Constitución Nacional protegen el derecho de los padres a definir la formación moral y religiosa de sus hijos. El Ministerio del Interior emitió un comunicado en el que señaló que “ninguna organización puede imponer prácticas religiosas ni interferir en los derechos de niños, niñas y adolescentes”, y agregó que “la libertad de conciencia también implica el derecho a no recibir mensajes de carácter religioso si así lo deciden las personas o sus familias”. La Secretaría de Educación de Bogotá y el Ministerio de Justicia se pronunciaron en contra de la acción.
Hasta el momento, Bernal no ha respondido a las solicitudes de información sobre las actividades de su grupo ni el interés en reclutar menores. La comunidad educativa del colegio Rodrigo de Triana, mientras tanto, exige medidas de protección para evitar que situaciones similares se repitan, mientras que las autoridades evalúan posibles sanciones penales y administrativas contra la líder de Cristo Vive Misiones.












