La Ley 2466 de 2025 introduce una reforma significativa al régimen de cesantías en Colombia, permitiendo que los empleadores consigan estos recursos directamente a la cuenta del trabajador mediante un acuerdo voluntario y por escrito, o realicen consignaciones mensuales al fondo elegido por el empleado, a partir de febrero de 2025. Esta medida, explicada por el abogado laboralista David Esteban Rojas Segura, miembro del Observatorio del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad Libre, busca facilitar el cumplimiento de las obligaciones empresariales y generar rendimientos tempranos para los trabajadores, eliminando sanciones siempre que se cumplan los requisitos legales.
Tradicionalmente, las cesantías se liquidaban al 31 de diciembre de cada año y debían pagarse al fondo antes del 14 de febrero, mientras que los intereses se calculaban al 31 de enero. Ahora, con la nueva norma, los empleadores pueden optar por el pago directo o por el aprovisionamiento mensual del 8,33 por ciento del salario, equivalente a un mes de salario por año trabajado o su proporcional. Los intereses se mantienen en un 12 por ciento anual o 1 por ciento mensual sobre el salario base, siempre con acuerdo escrito. Esta flexibilidad aplica en todo el país y mantiene los mismos motivos de retiro, como educación, adquisición o mejora de vivienda, y terminación de contrato.
Cambios que eliminan sanciones y protegen derechos
Uno de los impactos más relevantes es la eliminación de la sanción prevista en la Ley 50 de 1990, que imponía un día de salario por cada día de mora en la consignación, siempre y cuando el pago directo sea voluntario, legal y sin coacción. Conceptos del Departamento Administrativo de la Función Pública, como el 58181 de 2019 y el 156111 de 2022, respaldan que la prescripción de las cesantías ocurre a los tres años desde la terminación del contrato. Sin embargo, cualquier pago directo inválido por uso no autorizado o presión sobre el trabajador será considerado nulo, protegiendo así los derechos laborales.
Esta reforma representa un avance hacia una mayor autonomía para los trabajadores y una simplificación para las empresas, promoviendo un manejo más eficiente de las cesantías que beneficie a ambas partes en el contexto laboral colombiano.















