Un hombre no identificado atacó brutalmente a una menor de 11 años durante un fin de semana familiar en una estación de gasolina de la localidad de Suba, al norte de Bogotá. La familia, procedente de Funza en Cundinamarca, se encontraba cargando combustible cuando el agresor, que merodeaba de forma extraña, se subió a su vehículo e inició el violento asalto, mordiendo el bracito izquierdo de la niña y propinándole una puñalada en su ojo izquierdo. Aunque fue capturado en flagrancia tras un forcejeo en la oficina de la gasolinera, con la llegada de seis uniformados, el sujeto fue dejado en libertad poco después, dejando a la familia en estado de shock.
Ángela Sánchez, madre de la víctima, relató con indignación los detalles del suceso, destacando la aparente falta de motivo en el ataque, que podría deberse a una posible intoxicación del agresor. La menor fue trasladada de inmediato a un hospital, donde fue intervenida quirúrgicamente para reconstruir el músculo de movilidad ocular, además de sufrir daños graves en el hombro por la mordida y una lesión auditiva.
Indignación por la liberación del agresor
La madre expresó su frustración ante la decisión de dejar libre al atacante, subrayando la gravedad de las heridas que casi cuestan la vida a su hija. El incidente resalta preocupaciones sobre la seguridad en zonas públicas de la capital y la respuesta judicial en casos de violencia contra menores.
«Le pegó un mordisco a mi hija en su bracito izquierdo. Le propinó una puñalada en su ojo izquierdo.»
Ángela Sánchez, madre de la víctima
«Ese señor estaba ahí merodeando y se estaba comportando de una manera muy extraña.»
Ángela Sánchez, madre de la víctima
«El tipo tenía que haber venido intoxicado o algo. Llegaron seis uniformados.»
Ángela Sánchez, madre de la víctima
En un tono de profunda rabia, Ángela Sánchez concluyó que «tenía que haber muerto mi hija para que lo pudieran dejar encerrado», reflejando el temor y la impotencia de una familia que ahora enfrenta un largo proceso de recuperación y búsqueda de justicia en medio de un sistema que parece fallar en proteger a los más vulnerables.















